El Juzgado de Instrucción número 3 de Oviedo descarta obligarles a comparecer periódicamente al considerar que tienen domicilio y arraigo conocido; Fiscalía aprecia provisionalmente dos delitos de lesiones y un delito de odio, mientras las defensas rechazan una motivación política u homófoba
Los cinco jóvenes detenidos por la agresión sufrida por Rubén Rosón y Jorge Fernández durante las fiestas de San Mateo de Oviedo han quedado en libertad provisional, aunque no podrán acercarse a las víctimas ni comunicarse con ellas mientras continúe la investigación.
El Juzgado de Instrucción número 3 de Oviedo acordó este jueves su puesta en libertad con una orden de alejamiento de 200 metros respecto de Rosón y Fernández.
La decisión judicial supone un nuevo paso en una investigación que comenzó después de la agresión ocurrida durante la madrugada del pasado viernes 11 de septiembre en la plaza de la Catedral de Oviedo y que ha desembocado en la identificación de seis jóvenes. Cinco han sido detenidos y puestos a disposición judicial y un sexto se encuentra actualmente en el extranjero.
Fiscalía ve indicios de lesiones y delito de odio
La Fiscalía del Principado solicitó que los cinco investigados quedasen en libertad provisional, pero sujetos a varias medidas cautelares.
Entre ellas reclamó la prohibición de acercarse a menos de 200 metros de las víctimas, la prohibición de comunicarse con ellas por cualquier medio y la obligación de presentarse periódicamente ante el juzgado.
El juez ha aceptado las medidas de alejamiento y prohibición de comunicación, pero ha rechazado obligarles a comparecer los días 1 y 15 de cada mes al considerar que todos ellos cuentan con domicilio y arraigo conocido en Oviedo.
A falta de lo que determine finalmente la instrucción, el Ministerio Fiscal atribuye de forma indiciaria a los investigados dos delitos de lesiones —uno de ellos considerado menos grave— y un delito de odio.
Se trata todavía de una calificación provisional. La investigación continúa y corresponderá posteriormente al juzgado determinar los hechos que considera acreditados y, en su caso, los delitos por los que se abre juicio.
La Policía mantiene la hipótesis de una motivación homófoba
La posición policial es especialmente relevante porque la investigación ha sido asumida por la Brigada de Información de la Policía Nacional, especializada también en la investigación de delitos de odio.
El jefe superior de la Policía Nacional en Asturias, Jordi Ignacio Moreno, señaló este jueves que los investigadores apreciaron desde el principio indicios de un posible delito de odio y situó una motivación inicialmente homófoba en el origen de los hechos.
Según la reconstrucción policial difundida hasta ahora, el enfrentamiento comenzó después de que varios jóvenes arrancasen de una caseta una pancarta contra el racismo y un faldón con los colores de la bandera arcoíris.
Posteriormente se produjo la agresión a Rosón y Fernández.
La Policía sostiene que durante el incidente se pronunciaron insultos de carácter homófobo y expresiones de contenido ideológico, elementos que están siendo analizados dentro de la investigación sobre el posible delito de odio.
Las imágenes grabadas durante el altercado han sido además uno de los elementos utilizados por los investigadores para identificar a los participantes.
En ellas se observa una agresión en grupo y golpes cuando las víctimas se encontraban ya en el suelo, según la interpretación policial de las grabaciones difundida públicamente. Rosón y Fernández tuvieron que recibir asistencia sanitaria posteriormente en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).
Las defensas niegan que existiera motivación ideológica u homófoba
La versión de los abogados de los investigados es sustancialmente diferente.
Las defensas sostienen que lo sucedido fue un altercado nocturno entre dos grupos y rechazan que pueda hablarse de una agresión motivada por razones políticas u homófobas.
También mantienen que los primeros empujones habrían partido de Rosón y Fernández.
Uno de los abogados, Alejandro Álvarez-Buylla, calificó los hechos como una situación desafortunada producida en un contexto de discusión nocturna y consumo de alcohol.
Los abogados argumentan además que entre los investigados existen diferentes perfiles personales e ideológicos y consideran que esa circunstancia es incompatible con la interpretación de la agresión como un ataque organizado por motivos políticos.
Esta versión contradice, por tanto, la hipótesis que maneja actualmente la Policía Nacional y la calificación provisional de Fiscalía.
Será la instrucción judicial la que deberá determinar cuál fue el origen real del enfrentamiento, la participación concreta de cada investigado y si existen pruebas suficientes para mantener la imputación por delito de odio.
Seis identificados, cinco detenidos
La investigación policial ha permitido identificar a seis jóvenes relacionados con los hechos.
Cinco fueron detenidos y quedaron a disposición del Juzgado de Instrucción número 3 de Oviedo.
El sexto está identificado y localizado fuera de España, donde se encontraría realizando una estancia de estudios en Italia, según las informaciones conocidas hasta ahora.
La Policía atribuye a los seis una posible participación en los hechos relacionados con el delito de odio, mientras que a cuatro de ellos les atribuye además participación directa en la agresión física.
De la agresión a la decisión judicial: una semana de investigación
La secuencia de los acontecimientos se ha acelerado durante los últimos días.
11 de septiembre. Durante la primera noche de las fiestas de San Mateo se produce el enfrentamiento en el entorno de la plaza de la Catedral. Rubén Rosón y Jorge Fernández resultan heridos.
Horas posteriores. Comienzan a circular vídeos grabados por personas que presenciaron los hechos. Las imágenes pasan a formar parte de la investigación policial.
Días siguientes. La Brigada de Información analiza las grabaciones, testimonios y demás indicios y consigue identificar a seis jóvenes.
16 de septiembre. Cinco de los investigados son detenidos. Durante su estancia en dependencias policiales se acogen a su derecho a no declarar.
17 de septiembre. Los cinco pasan a disposición del Juzgado de Instrucción número 3 de Oviedo.
Tras sus declaraciones y las peticiones de Fiscalía, el juzgado decreta su libertad provisional con prohibición de aproximarse a menos de 200 metros de las víctimas y de comunicarse con ellas.
El caso continúa abierto
La puesta en libertad de los detenidos no supone el cierre del procedimiento ni una resolución sobre su responsabilidad.
Los cinco jóvenes continúan investigados y las medidas cautelares permanecerán vigentes mientras se tramite la causa en los términos establecidos judicialmente.
Quedan ahora varios aspectos esenciales por determinar: la responsabilidad concreta de cada uno de los participantes, el alcance definitivo de las lesiones, el contenido completo de las grabaciones y testimonios y, especialmente, si los elementos recopilados permiten acreditar judicialmente una motivación discriminatoria.
La causa ha pasado así de una primera investigación policial por una agresión ocurrida en plena celebración de San Mateo a un procedimiento judicial en el que ya existen medidas cautelares y una primera calificación provisional de Fiscalía.
Cinco investigados están ya en libertad, pero deberán mantenerse alejados de Rosón y Fernández. La investigación sobre lo ocurrido aquella madrugada en la plaza de la Catedral continúa abierta.
