El Consejo de Capitalidad alcanza los 44 miembros y refuerza el proyecto con perfiles procedentes de museos, enseñanza artística, patrimonio, música, discapacidad, administraciones públicas, entidades sociales y la Iglesia
La candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura 2031 sigue ganando músculo. El Consejo de la Capitalidad Oviedo 2031, el órgano consultivo que acompaña y asesora el proyecto, incorpora 18 nuevos miembros procedentes de ámbitos muy diversos de la sociedad asturiana, desde la enseñanza artística y la gestión museística hasta la música, el patrimonio, la discapacidad, la empresa, las instituciones públicas, las entidades sociales y el ámbito eclesiástico.
Con estas nuevas incorporaciones, el Consejo pasa de 26 a 44 integrantes, consolidándose como un espacio de reflexión amplio, plural y estratégico para una candidatura que ya no quiere hablar solo en nombre de Oviedo, sino en nombre de una Asturias cultural, creativa, diversa y conectada con Europa.
La próxima reunión del Consejo de Capitalidad está prevista para el 2 de julio, una cita que llega en un momento clave para el proyecto, inmerso en la preparación de la siguiente fase de la candidatura y en la construcción de un relato capaz de competir con fuerza en la carrera por el título europeo.
Una candidatura que suma talento y territorio
La ampliación del Consejo supone un paso más en la estrategia de Oviedo 2031 para implicar al conjunto del tejido cultural, social e institucional asturiano. La candidatura busca presentarse como un proyecto de ciudad, sí, pero también como una propuesta de territorio: una capitalidad capaz de conectar la vida urbana con la rural, la creación contemporánea con la memoria histórica, las grandes instituciones con los barrios y el patrimonio con los nuevos lenguajes culturales.
El Consejo de Capitalidad ha acompañado desde el inicio el trabajo del equipo de la candidatura, aportando conocimiento, experiencia y nuevas miradas. Su función no es decorativa. Es un órgano de asesoramiento que permite contrastar ideas, detectar oportunidades, enriquecer el proyecto y garantizar que la propuesta no quede encerrada en un despacho ni reducida a un lema bonito. Porque Europa no premia solo una agenda de actos: premia una visión cultural transformadora.
Museos, arte, música y patrimonio
Entre los nuevos nombres destacan perfiles directamente vinculados a la cultura y al patrimonio. Se incorpora María López-Fanjul y Díez del Corral, directora del Museo de Bellas Artes de Asturias, una institución clave para entender el peso artístico de la comunidad. También entra en el Consejo Yayoi Kawamura, doctora en Historia del Arte e Hija Adoptiva de Oviedo, una figura de referencia en el estudio del patrimonio artístico.
A ellas se suma Cristina Gonzalez-Longo, presidenta del comité científico internacional de educación y formación de ICOMOS, organismo de referencia en materia de conservación patrimonial, además de Ramón Rodríguez Álvarez, director del Real Instituto de Estudios Asturianos.
La música también gana presencia con la incorporación de Oriol Roch Izard, gerente de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, mientras que la formación artística se refuerza con Laura Gutiérrez, directora de la Escuela de Arte de Oviedo, y Pedro Ignacio Ortega Sanz, director de la Escuela Superior de Arte Dramático de Asturias.
El mensaje es claro: Oviedo 2031 quiere competir con una candidatura que no se limite al patrimonio monumental, sino que incorpore creación, escena, música, pensamiento, educación artística y memoria cultural.
La dimensión social, clave en el proyecto
La ampliación del Consejo también refuerza una de las claves de cualquier candidatura europea sólida: la dimensión social de la cultura. En este ámbito destacan las incorporaciones de Mónica Oviedo Sastre, presidenta de COCEMFE Asturias, y Yobanka Cuervo Álvarez, delegada de la ONCE en Asturias.
Su presencia introduce de forma directa la mirada de la accesibilidad, la inclusión y los derechos de las personas con discapacidad. Una capitalidad cultural europea no puede construirse solo para quienes ya están dentro del circuito cultural. Tiene que abrir puertas, derribar barreras y demostrar que la cultura también es una herramienta de participación, autonomía y ciudadanía.
También se suma Adolfo Rivas, director de la Fundación Vinjoy, entidad con una larga trayectoria social y educativa en Asturias. Su incorporación refuerza esa idea de una cultura útil, cercana y comprometida con las personas.
Instituciones, empresa y administración pública
El Consejo incorpora asimismo perfiles vinculados a la gestión pública, la política municipal, la cooperación institucional y el tejido empresarial. Entran Pablo León Gasalla, director general de Cultura y Patrimonio; Juan Ponte, director general de Agenda 2030; Marina Casero, concejala de Hacienda del Ayuntamiento de Langreo, y Nuria J. Ordóñez Martín, concejala de Cultura de Mieres.
Estas incorporaciones subrayan otra idea importante: la candidatura de Oviedo no puede entenderse como un proyecto aislado de la capital. Su fortaleza dependerá también de su capacidad para sumar concejos, instituciones y sensibilidades de toda Asturias.
En el ámbito empresarial y de la dirección se incorpora Javier Sáenz de Jubera, presidente de la Asociación para el Progreso de la Dirección en Asturias, lo que añade una visión estratégica sobre gestión, alianzas y desarrollo económico. Porque una Capital Europea de la Cultura no es solo una celebración cultural: también es una oportunidad de transformación urbana, social y económica.
América, memoria asturiana y comunidad exterior
La presencia de María Antonia Felgueroso, presidenta del Consejo de Comunidades Asturianas, aporta una dimensión especialmente valiosa: la Asturias exterior. La candidatura puede apoyarse en una red sentimental, cultural y humana que se extiende mucho más allá del Principado, especialmente hacia América Latina y Europa.
Oviedo 2031 tiene aquí una baza poderosa. La capital asturiana puede hablar de migraciones, memoria, pertenencia, retorno, identidad y futuro compartido con una autenticidad que no se improvisa. Asturias sabe lo que significa salir, volver, recordar y mantener vivos los vínculos.
La cultura como espacio de encuentro
La incorporación de Jorge Fernández Sangrado, vicario episcopal de Cultura y de Relaciones Institucionales de la Diócesis de Oviedo, introduce además la dimensión histórica, espiritual y patrimonial de una ciudad en la que la Catedral, el Camino de Santiago, el prerrománico y la tradición religiosa forman parte de su identidad cultural.
También entra María Álvarez Fernández, profesora de Historia Medieval, reforzando el peso académico y la lectura histórica de un territorio con una profundidad cultural extraordinaria.
La candidatura se construye así desde una suma de capas: patrimonio, pensamiento, arte contemporáneo, escena, música, memoria medieval, inclusión, empresa, educación, territorio y participación ciudadana.
Un Consejo con nombres de referencia
Los 18 nuevos miembros se suman a un Consejo en el que ya figuran representantes de primer nivel de la cultura, la ciencia, las instituciones y la creación asturiana y española. Entre ellos están la consejera de Cultura, Vanessa Gutiérrez; la directora de la Fundación Princesa de Asturias, Teresa Sanjurjo; el presidente de la Ópera de Oviedo, Juan Carlos Rodríguez Ovejero; la periodista Pilar Rubiera; el bioquímico Carlos López Otín; el escritor Ricardo Menéndez Salmón; el cineasta Sergio G. Sánchez; la escritora y exconsejera Berta Piñán; la coreógrafa Estrella García; el experto en videojuegos Iván Fernández Lobo, y representantes de instituciones culturales de Oviedo, Gijón, Avilés, la Universidad de Oviedo, la Academia de la Llingua Asturiana, LABoral, el Museo del Pueblo de Asturias o la Cámara de Comercio.
La fotografía resultante es potente: Oviedo 2031 no quiere ser una candidatura de escaparate, sino una candidatura coral. Y eso, en una carrera europea, importa mucho.
Una candidatura que se juega mucho más que un título
La Capital Europea de la Cultura 2031 no es solo una etiqueta de prestigio. Es una oportunidad para definir qué ciudad quiere ser Oviedo en los próximos años y qué papel quiere jugar Asturias en el mapa cultural europeo.
La incorporación de 18 nuevos miembros al Consejo de Capitalidad llega, por tanto, en un momento decisivo. La candidatura necesita afinar su relato, reforzar sus alianzas, demostrar capacidad organizativa y convencer al jurado de que su propuesta tiene profundidad, participación real y recorrido más allá de 2031.
Oviedo compite con ciudades de enorme peso histórico y cultural. Pero también tiene argumentos propios: una identidad reconocible, un patrimonio excepcional, una escala humana singular, una red cultural extendida por toda Asturias y un relato basado en la convivencia, la amabilidad, la memoria y el futuro.
El reto ahora es convertir todo eso en una propuesta europea irresistible. La ampliación del Consejo no garantiza la victoria, claro. Pero sí lanza un mensaje claro: Oviedo está ensanchando la candidatura, sumando talento y preparándose para jugar en serio la fase decisiva.
Y cuando una ciudad consigue que la cultura deje de ser cosa de unos pocos y empiece a sentirse como un proyecto compartido, la candidatura ya ha ganado algo importante antes incluso del fallo final.
