La economía española mejora su competitividad aunque todavía necesita importantes reformas

La economía española mejora su competitividad aunque todavía necesita importantes reformas

España ha ganado una posición en el Ranking Mundial de Competitividad 2011 al ascender hasta el puesto 35, de un total de 59 economías analizadas. No obstante, todavía se sitúa por detrás de países como Polonia, Estonia, India o Islandia, según señala el World Competitiveness Yearbook, elaborado por el Institute for Management Development (IMD), en el que se aborda la dimensión política, social y cultural de la competitividad, además de la estrictamente económica.

 

El ranking de competitividad global del informe 2011 está liderado, al igual que en años anteriores, por Hong Kong, EEUU y Singapur por este orden, empatados los dos primeros con la mejor puntuación. Suecia se coloca en cuarta posición y se sitúa por encima de Suiza, Taiwan, Canadá, Qatar, Australia o Alemania, que ocupan las primeras diez posiciones.

 

En el informe se analiza la competitividad de los países participantes a partir de cuatro áreas: Resultados Económicos, Eficiencia del Gobierno, Eficiencia Empresarial e Infraestructuras. España alcanza su mejor ranking en el área de Infraestructuras donde se sitúa en la posición 26, mejorando dos puestos respecto a 2010, mientras que en Resultados Económicos es donde más se ha deteriorado la competitividad de la economía española al caer desde la posición 41 a la 47.

 

Los principales retos en 2011 para mejorar la competitividad de la economía española son: desarrollar unas administraciones públicas más efectivas y eficientes, avanzar en la reforma del mercado laboral, incrementar la capacidad tecnológica del país, completar la reestructuración del sistema financiero y garantizar la eficiencia de los mercados energéticos nacionales y Europeos.

 

Los aspectos en los que más se ha avanzado en el último año son inversión directa del exterior en España, inversión directa de España en el exterior, crecimiento del PIB y adaptabilidad de la política del Gobierno. Por el contrario, la competitividad se ha deteriorado especialmente en inflación, desempleo de larga duración, número de patentes en vigor y calificación crediticia de la deuda del país.

 

FOTO: Luis García (Zaqarbal)

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