Por qué no se acabará el mundo en 2012

Por qué no se acabará el mundo en 2012

JPA/DICYT Cuando estamos a punto de entrar en 2012, muchos recuerdan una supuesta profecía según la cual los mayas predijeron el fin del mundo coincidiendo con el solsticio de invierno de dicho año, en el mes de diciembre. Sin embargo, aparte de carecer de cualquier fundamento científico, estas teorías tampoco aparecen en ningún documento de esta cultura mesoamericana. Jesús Galindo Trejo, astrónomo del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional de México (UNAM) y experto en arqueoastronomía, ha ofrecido hoy una conferencia en Salamanca en la que ha apuntado una teoría alternativa y mucho más acorde con la Ciencia: quizá los mayas destacaron 2012 porque se producirá un fenómeno astronómico poco común, el tránsito de Venus por delante del Sol, que no volverá a ocurrir hasta dentro de 105 años.

Si bien los comentarios sobre el fin del mundo se han convertido en "un fenómeno social global", desde el punto de vista de la ciencia astronómica e histórica son incongruentes, según ha afirmado el experto en declaraciones recogidas por DiCYT. Según ha explicado, los mayas fueron un pueblo obsesionado con el concepto del tiempo y en el continente americano la maya fue la única escritura propiamente dicha que se desarrolló. 


La precisión del calendario maya es extraordinaria, un calendario que comenzó el 13 de agosto del 3.114 antes de Cristo. "En aquella época no existían los mayas tal y como los imaginamos, pero fue una convención matemática, de forma que del año 100 al 800 después de Cristo los mayas usaron ese calendario, lo que nos permite a los astrónomos recuperar el momento en el tiempo de cualquier evento que haya sucedido, de manera que se pueden identificar registros sobre cometas o eclipses", comenta Jesús Galindo.

 

"Durante más de 100 años los especialistas de la cultura maya han tratado de entender el mensaje y han avanzado mucho, pero no lo saben todo", ha señalado. De todas formas, "han podido encontrar textos antiguos en estelas, en la pintura mural o en los códices y en ningún lugar aparece que vaya a pasar algo en una fecha en particular".


Entonces, ¿qué dio lugar a la "leyenda" sobre el fin del mundo en 2012? "En Estados Unidos alguien se fijó en que si los mayas hubieran seguido escribiendo sus fechas como lo hicieron, habrían escrito el 2012 de forma muy hermosa. A eso se le añadieron cuestiones cósmicas, como que en ese momento habría una alineación del centro de la galaxia con nuestro Sol, pero eso no sucede en un momento dado, nunca puede ser exacto y nuestra galaxia no es del tipo de aquellas que pueden lanzar algún flujo de energía o rayos que nos pudieran hacer algún daño. También se dice que el Sol va a entrar en una actividad muy fuerte y lanzará grandes llamaradas de fuego, pero eso ocurre cada 11 años y en 2012, precisamente, no tiene el máximo de actividad. Además, la Tierra tiene protección magnética que desvía estos flujos de energía, de forma que sólo se producen auroras boreales", comenta. Por eso, "el hecho de combinar estas posibilidades poco probables y yo diría que imposibles hace que esto sea un gran espectáculo con el que se venden libros y películas", agrega.

 

Tránsito de Venus

 

"Lo más seguro es que no pase nada, pero como astrónomo yo también tengo una predicción, no acerca del solsticio de invierno, sino con una fecha anterior, el 5 de junio. En el continente americano se podrá observar un fenómeno espectacular que no se repetirá hasta 105 años más tarde: Venus transitará por el disco del Sol, será como un pequeño eclipse, pero en lugar de la Luna, pasará Venus delante del Sol y se podrá ver a simple vista. Probablemente los mayas pudieron haber ajustado esa fecha hermosa con este fenómeno, porque en los códices mayas aparece registrado el periodo de observación de Venus, así que habría suficiente justificación histórica para pensar que lo hicieron con esa referencia y no con un solsticio de invierno que sucede todos los años", explica Jesús Galindo.

 

En cualquier caso, el experto destaca las grandes habilidades de los mayas en cuanto a la Astronomía. "En su época, es decir, hasta el siglo XVI, alcanzaron grandes avances que no son fáciles sin instrumentos, por ejemplo, predecir los eclipses o los periodos de observación de Venus", señala. Sin embargo, la mayoría de las grandes pirámides mesoamericanas están orientadas a la salida o la puesta de sol, pero no para que coincidan particularmente con los solsticios, sino con fechas del calendario que eran importantes para ellos.

 

FOTO: Pirámide maya de Chichén Itza, donde fue redescubierto el pigmento azul maya en 1931.

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