Por primera vez en décadas un gobierno construye viviendas para militares en Argentina

Paradojas argentinas: como en algunas otras situaciones nacionales, palos porque bogas, y porque bogas, palos también, reflexiona el licenciado Jorge Bernetti, quien afirma que la política de defensa del gobierno recibe a veces previsibles deformaciones de sectores ultra reaccionarios.
La política de Defensa del gobierno recibe a veces previsibles deformaciones de sectores ultra reaccionarios, en ocasiones la manipulación es tan arbitraria que se instala en el reino de la fantasía con ciertos rasgos monstruosos.

El precepto del jefe de propaganda de Adolf Hitler: “Miente, miente, que algo quedará”. Pero, sin embargo, la mayor eficacia de los críticos fanáticos de las reformas emprendidas en el ámbito castrense optan por la negación total, el silencio absoluto, la losa informativa.

Así esos grupos perdidos en los pliegues del pasado de la historia argentina y otros intereses muy vivos del presente, tratan de que aspectos sociales de la política de Defensa pasen desapercibidos.

Un caso notorio es el del programa de viviendas para el personal militar. De una parte dirigido al cuadro de oficiales y, por la otra, al cuerpo de sub-oficiales.

Por la decisión de la presidenta Cristina Fernández, operativizada por la ministra Nilda Garré, 1410 oficiales del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea gozan ya de los beneficios de créditos para la vivienda. Es decir, la totalidad de las solicitudes presentadas fueron aceptadas y los peticionantes ya usufructúan el volumen total de 432 millones de pesos que fueron puestos a su disposición por el Instituto de Ayuda financiera para Pago de Retiros y Pensiones Militares (IAF).

Durante décadas el IAF, una suerte de ANSES para el personal militar, fue manejado por afuera del control civil.

Una decisión tomada por la ministra Garré transformó el órgano de conducción del mismo que pasó a ser presidido por un representante del Ministerio de Defensa e integrado por otros mandatarios de las carteras de Trabajo y Economía, dado que fondos del Tesoro son aportados cada año para superar el déficit congénito de la misma.

Por cierto, tres oficiales superiores en situación de retiro son propuestos por cada Fuerza al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas que supervisa las propuestas y las eleva a Defensa.

Ese nuevo directorio que, de acuerdo con los dinosaurios procesistas y sus acompañantes mediáticos iba liquidar el organismo, produjo además del saneamiento del organismo, una propuesta crediticia inédita para su historia. La línea de crédito fue constituída con un costo financiero de 9,75 % (incluyendo los seguros) y con un plazo de 15 años para su pago. Y, además, si alguno de los beneficiarios pasa a retiro, la cuota se acomoda al nuevo ingreso que es lógicamente menor.

Por otra parte, los créditos del IAF, es decir del Ministerio de Defensa, es decir del Poder Ejecutivo Nacional, se otorgaron sobre el 40 % del total del monto salarial percibido (básico y montos no remunerativos), y no sobre el 40 % del básico.

Para los sub-oficiales el método fue diferente pero el resultado similar: más de 800 viviendas ya fueron entregadas al personal subalterno del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.

Este plan se armó a partir del acuerdo suscripto entre los Ministerio de Defensa y de Planificación Federal que, junto a muchos gobernadores de provincia, procedieron a la distribución de viviendas populares.

Esta iniciativa seguirá desarrollándose para enfrentar los problemas de vivienda de este personal castrense clave.

La resolución de problemas de vivienda para el personal militar constituye un fuerte aliento y un apoyo concreto para el desarrollo y permanencia de los cuadros militares en las instituciones de la Defensa.

Es decir, una política de bienestar para la reconstrucción de las Fuerzas Armadas en una nueva perspectiva.

Acaso los dinosaurios civiles y militares (retirados) creyeron que la política de Defensa en desarrollo desde el 2003 iba a limitarse al merecido juicio y castigo de los responsables de los crímenes de la dictadura procesista; o que iba a sumar a ello, solamente la transformación radical del sistema de justicia militar, o la recuperación de la Fábrica de Aviones de Córdoba, o de los astilleros navales Tandanor y “Almirante Storni”.

Pero esta política cree que no sólo de las palabras y las acciones democráticas vive la Defensa, sino también de las condiciones materiales que protegen y amparan la vida personal y familiar de sus integrantes.

Las casas están entregadas y la leyenda negra se fue a pique pese al silencio de los discípulos de Goebbels.
*Director de Comunicación Social del Ministerio de Defensa



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