La recuperación global está en marcha aunque rodeada de riesgos, dice la OCDE

La recuperación global está en marcha aunque rodeada de riesgos, dice la OCDE

La recuperación global está en marcha, pero se está dando a diferentes velocidades en los diferentes países y regiones, según las más recientes Perspectivas Económicas de la OCDE.

El nivel históricamente alto de desempleo sigue siendo uno de los legados más apremiantes de la crisis. Debería incitar a los países a mejorar las políticas del mercado laboral que promuevan la creación de empleos y eviten que el elevado nivel de desempleo actual se vuelva permanente, según el reporte.

Se prevé que el Producto Interno Bruto Mundial (PIB) aumenté en un 4.2% este año y un 4.6% en 2012. En los países de la OCDE se prevé un aumento del PIB del 2.3% este año y 2.8% en 2012, en línea con las previsiones anteriores de Noviembre de 2010.

En los EE.UU., se prevé que la actividad aumenté en un 2.6% este año y en 3.1% en 2012. Se prevé un crecimiento en la zona del euro del 2% tanto para este año como para el próximo, mientras que en Japón, se espera que el PIB se contraiga en un 0.9% en 2011 y se expanda en un 2.2% en 2012.

La recuperación se está volviendo auto-sostenida, con el comercio y la inversión sustituyendo poco a poco los estímulos fiscales y monetarios como los principales motores del crecimiento económico. La confianza es cada vez mayor, lo que podría añadir más dinamismo a la actividad del sector privado, dijo la OCDE.

Sin embargo, existen riesgos a la baja, incluyendo la posibilidad de nuevos aumentos en los precios del petróleo y las materias primas, lo que podría alimentar la inflación subyacente; una disminución más fuerte de la prevista en China; la inestable situación fiscal en los Estados Unidos y Japón; y el renovado debilitamiento en los mercados de la vivienda en muchos países de la OCDE. En la zona del euro persisten vulnerabilidades financieras, a pesar de los importantes esfuerzos de ajuste que se están llevando a cabo en algunos países.

“Este es un momento delicado para la economía global, y la crisis no terminará hasta que nuestras economías vuelvan a crear suficientes empleos,” dijo el Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría.  “También hay cierta preocupación de que si los riesgos a la baja se refuerzan entre sí, su impacto acumulativo podría debilitar la recuperación de manera significativa, posiblemente provocando estanflación en algunas economías avanzadas.”

El principal desafío al que se enfrentan los países sigue siendo atender el desempleo generalizado, que afecta a más de 50 millones de personas en el área de la OCDE. Los gobiernos deben garantizar que los servicios de empleo y los programas de capacitación permitan realmente a los desempleados empatar con los empleos. También deberían reequilibrar la protección del empleo hacia los trabajadores temporales; considerar la reducción de los impuestos sobre el trabajo a través de subsidios dirigidos a empleos de bajos salarios;  y promover acuerdos de división de trabajo que puedan minimizar las pérdidas de empleo durante los periodos de desaceleración.

Una mayor competencia en el comercio al menudeo y en los sectores de servicios profesionales también podría conducir a la creación de más empleos, y debería considerarse como parte de programas más amplios de reforma estructural en las economías avanzadas y emergentes por igual, dice la OCDE.

En las economías avanzadas las reformas estructurales pueden desempeñar un papel más relevante en el impulso al crecimiento, en un contexto en el que los gobiernos se ven obligados a retirar el estímulo fiscal y monetario emitido en respuesta a la crisis.

En las economías emergentes, las reformas estructurales tienen el potencial de hacer más sostenible e incluyente el crecimiento, al tiempo que contribuyen al reequilibrio global y a consolidar los flujos de capital a largo plazo, dijo la OCDE.

Las economías emergentes también deben prestar especial atención al peligro de recalentamiento, que está aumentando las presiones inflacionarias, y en algunos casos, aumentando los desequilibrios de cuenta corriente.

Los países también deben avanzar hacia sus objetivos de consolidación fiscal, que son cada vez más urgentes. Se prevé que la deuda pública alcance el 96% del PIB en la zona del euro este año, y se encuentre apenas por encima del 100% del PIB en el conjunto de la OCDE. Esto es aproximadamente 30 puntos porcentuales por encima del nivel previo a la crisis. “Los altos niveles de deuda pública, que han demostrado tener un impacto negativo sobre el crecimiento, deben ser estabilizados y reducidos lo más pronto posible, especialmente si se tiene en cuenta el posible impacto del envejecimiento en las próximas décadas,” dijo el Secretario Gurría.

 

FOTO: Encuentro en una de las salas VIP. ©OECD

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