Homenaje de Óscar Torres Duque a Fernando Charry Lara

Homenaje de Óscar Torres Duque a Fernando Charry Lara

Bogotá.-El jueves 24 de julio a las 6:30 p.m., la Casa de Poesía Silva calle 12C # 3-41, conmemorará el décimo aniversario de la muerte del poeta Fernando Charry Lara. En el evento intervendrá el profesor Óscar Torres Duque, quien dictará la conferencia Fernando Charry Lara: Crítica e intimidad. Finalizada la disertación, la Casa descubrirá una foto del poeta, que entrará a formar parte de la galería autores que posee la fundación.

 

FERNANDO CHARRY LARA. (Bogotá, 1920 – Washington 2004). Poeta, crítico y ensayista. Perteneció a los consejos de redacción de las revistas literarias Mito, Eco y Golpe de dados. Fue miembro de número de la Academia Colombiana de la Lengua y miembro honorario del Instituto Caro y Cuervo. En el 2000, ganó el Premio Nacional de Poesía José Asunción Silva y en el 2003 la Universidad de Antioquia le otorgó el Premio Nacional de Poesía “por reconocimiento” a su obra.  Libros publicados: Poemas, 1944; Nocturnos y otros sueños, 1949; Los adioses, 1963; Lector de poesía, 1975;  Pensamientos del amante, 1981 y Llama de amor viva, 1986.

 

ÓSCAR TORRES DUQUE. (Bogotá, 1963). Poeta, ensayista, editor y profesor universitario. Ha publicado, entre otros, los libros: La poesía como idilio, 1992; Manual de cultura general 1994; El mausoleo iluminado. Antología del ensayo en Colombia 1997 y 1998 y Visitación del hoy 1998.Obtuvo el Premio Nacional de Ensayo Colcultura en 1992 y el Premio Nacional de poesía Colcultura en 1997. En la actualidad, se desempeña como Profesor Asociado del Departamento de Literatura en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.

 

             Llanura de Tuluá

                                              

Al borde del camino, los dos cuerpos

uno junto del otro,

desde lejos parecen amarse.

 

Un hombre y una muchacha, delgadas

formas cálidas

tendidas en la hierba, devorándose.

 

Estrechamente enlazando sus cinturas

aquellos brazos jóvenes,

 

se piensa:

 

soñarán entregadas sus dos bocas,

sus silencios, sus manos, sus miradas.

 

Mas no hay beso, sino el viento,

sino el aire

seco del verano sin movimiento.

 

Uno junto del otro están caídos,

muertos,

al borde del camino, los dos cuerpos.

 

Debieron ser esbeltas sus dos sombras

de languidez

adorándose en la tarde.

 

Y debieron ser terribles sus dos rostros

frente a las

amenazas y los relámpagos.

 

Son cuerpos que son piedra, que son nada,

son cuerpos de mentira, mutilados,

 

de su suerte ignorantes, de su muerte,

y ahora, ya de cerca contemplados,

ocasión de voraces aves negras.

 

 

JARDÍN NOCTURNO

La mancha del cielo azul, sombras de árboles, sombras de nubes,
y alrededor muros, ruinas, piedras que en el silencio
?
son frío, si la mano, si el pensamiento las roza.
?
De noche, retraído y apasionado,
?
contemplar desde allí lo lejano.
?
Olvidado de sí, hambriento del mundo,
?
vagar entre luces, ciudades, veranos. Mas luego como
cuando uno, sin saberlo,
extiende por mares su corazón
y regresa al solo sitio en que sueña:
?
ha pasado
el tiempo, y sin embargo
?
está el fulgor lunar sobre la vida. Así ilumina,
así entristece viril
al hombre la soledad de su delirio.

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