Sidra asturiana: Refrigerante natural para el verano

Sidra asturiana: Refrigerante natural para el verano

Redacción AM.-La sidra asturiana --rechace imitaciones-- es el refrigerante natural para el verano, dentro del Paraíso o fuera de él. Nunca una bebida tan sana y tan barata proporcionó tantos placeres, tantas satisfacciones. Sus béneficos efectos se perciben con los cinco sentidos.

 

Los percibe la vista en el fresco verdor de la botella, en las irisaciones que deja en el aire el líquido al espalmar en el vasu, en la irrigación por burbujeo chispeante cuando espolleta.

 

Los percibe el oído a través de la palabara: ¿un culín? --no digan un culete, eso es la pompa de un bebé-- ¿echamos una? ¡descorcha otra! En el rumor sugerente del líquido ambarino al batir contra el vidrio, en el sonido trepidante del chorro, en la sidra al pasar por la garganta.

 

Los disfruta el tacto, en el frescor de la botella, del vaso, en la humedad fresca que destilan las paredes del llagar.

 

Los anticipa el olfato, anunicàndonos su presencia al identificar la huella aromática de la hierba recién cortada, la hoja verde y la manzana prensada.

 

Y los saborea plenamente el gusto, inundándo nuestras terminales gustativas con un universo de sensaciones que podemos repetir cada poco y por poco precio.

 

La sidra nos espera paciente, a la sombra y el chorrín constante de agua que basta para enfrescarla, en todos los rincones de Asturias. En la fiesta del práu, en la romería, en el restaurante de postín, en la mariscada, en la parrillada, en el relax del mediodía, en la tertulia de la tarde, en la noche compartida.

 

Cuesta mucho hacer una buena sidra. Pero en Asturias sabemos hacerla. Y tratarla. Y compartirla. ¡Disfrútala!

 

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