Alergia a la Proteína de Leche de Vaca: Avances chilenos en soluciones para niños

Alergia a la Proteína de Leche de Vaca: Avances chilenos en soluciones para niños

El ministerio de Salud chileno presentó el sábado una Guía Clínica para el Manejo de las Alergias a la Proteína de Leche de Vaca, un documento técnico que entrega directrices a los equipos de salud para definir –entre otras cosas- la confirmación diagnóstica y su tratamiento. Hasta ahora no existía un consenso médico para evaluar los casos, reconocerlos y determinar si era esta enfermedad u otra alergia.

Esta guía permitirá unificar criterios y orientar el adecuado y precoz diagnóstico de los pacientes, mejorando considerablemente su calidad de vida.

‘Es un precedente para la región, para los países vecinos, así que eso es un logro notable para nosotros como comunidad y como país’, dijo la presidenta de la agrupación familiar Patricia Carmelo.

 

La alergia a la Proteína de la Leche de Vaca es una enfermedad emergente, que recién hace diez años está reconociéndose como tal. Es una reacción del sistema inmunológico de los niños -especialmente menores de un año- hacia este alimento, que se manifiesta con reacciones en la piel, vómitos, diarrea, irritabilidad y dolores abdominales.

En casos severos -que son los menos frecuentes- puede haber rechazo alimentario, sangre en las deposiciones que llevan a anemia y problemas de crecimiento. Incluso hay riesgo de anafilaxia, una reacción alérgica severa inmediata que obliga a una hospitalización de urgencia.

El tratamiento de esta enfermedad consiste en evitar el contacto del niño con la leche de vaca, para lo cual se privilegia la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, donde la madre debe abstenerse también de consumir alimentos que contengan Proteína de la Leche de Vaca, para no transferir esa sustancia al hijo o hija.

Si la lactancia materna exclusiva no es posible, se recurre a fórmulas de leche especial –sin esta proteína- para asegurar la nutrición adecuada del niño, lo cual implica una carga económica importante para las familias, debido al alto costo de estos productos importados. En ese sentido, la Seremi de Salud Metropolitana ha establecido que los trámites de ingreso de las leches especiales de reemplazo que se importan (en Chile no se fabrican), sean resueltos en un plazo máximo de cuatro días.

En el caso de los niños con alergia grave, que se hospitalizan, el Ministerio de Salud asegura la entrega de leche especial durante el período de internación. Hoy se decidió ampliar ese beneficio y extender la cobertura para el tratamiento con este producto.

‘‘Hemos acordado apoyar a esos niños que están en condición grave, para que completen su tratamiento luego de salir del hospital, manteniendo la entrega de leche por las 4 semanas posteriores, como lo indica la guía clínica’, informó el subsecretario de Salud Pública.

Como parte de los compromisos acordados con la Fundación Creciendo con Alergias, la autoridad anunció también que se va a realizar un Estudio de Incidencia para cuantificar el número de casos nuevos de la enfermedad que aparecen en Chile, algo muy necesario dado que en Chile no hay con estudios para dimensionar el alcance de esta patología.

La próxima semana debería subirse la licitación del estudio al portal de Mercado Público y empezar a ejecutarse en junio.

Finalmente, el subsecretario de Salud Pública entregó a la directiva de la fundación una partida de trípticos con información para las familias acerca del manejo de la enfermedad.

El documento privilegia entre sus mensajes la Lactancia Materna como tratamiento primario de la alergia, con exclusión de la proteína de leche de vaca en la alimentación de la madre, de manera que ella no transfiera ese nutriente al niño.

Además, busca instruir a las familias para que presten atención a las etiquetas de los alimentos e incluso medicamentos, ya que muchos de estos productos incluyen en su composición esta proteína de leche de vaca o derivados de ella. Por ejemplo, el pan, las vienesas, los aceites, golosinas, cereales, etc.

Existe coincidencia que con un temprano diagnóstico y correcto tratamiento de estos casos, la mejoría –es decir que el niño adquiera “tolerancia” a la proteína- se logra en menor tiempo, con lo cual puede empezar a consumir lácteos sin problemas para la salud.

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