15 O : La revolución civilizada

15 O : La revolución civilizada

Por periodismohumano · Coordinación: Patricia Simón · Carmen Rengel, Cristina Pérez Galán, Mariana Dáiz, Pedro J. Ortega, Samuel Rodríguez, Adriana Giménez, Luna Bolívar, Noelia Vera, Leila Nachawati, Cristina Pérez Galán, Juan Luis Sánchez

 

Sol se vuelve a sentir el centro del Universo

(Juan Luis Sánchez / Madrid)

Momento de la manifestación en Madrid (Juan Luis Sánchez)

Se había extendido cierto pesimismo. El otoño había recogido al 15M fragmentado y exhausto, incapaz de seguir su propio ritmo de movilizaciones. El ‘Toma la bolsa’ había inundado de creatividad las redes pero fue una gran apuesta que no consiguió reunir a mucho más de mil personas en la calle. Muchos de los más fieles al movimiento se despertaban este sábado 15 de octubre con el estómago encogido. Todo lo que no fuera igualar la manifestación del 19 de junio, o al menos las marchas indignadas de julio, sería sentido como una decadencia.

A las cuatro de la tarde, el 15O era decadente. La marcha Norte, de las muchas que partieron a lo largo de todo el día en varios barrios de la ciudad, apenas arrancaba con cien personas. Del otro extremo de la ciudad llegaban imágenes parecidas. Las prisas descuidaban la fotogenia de la manifestación, muy estirada, y la visión aérea del Paseo de la Castellana no soportaba comparaciones con la de cuatro meses atrás.

 

Pero aquella debilidad era un efecto visual o una mala jugada del pesimismo. Cuando confluyeron todas las marchas de la ciudad en Cibeles, la euforia sembraba una gran fiesta en Sol, abarrotado de nuevo.

La plaza tomada ya era otra vez el centro orgulloso de la indignación, esta vez a escala global. Nos cruzamos con Javier y le preguntamos qué siente. “Que es un día importante”, nos responde.

Y nos cruzamos con Carolina, una de las mentes que más ha trabajado por coordinar la convocatoria global. Le preguntamos qué siente. “Que todo es posible”, nos responde.

Y lo ves en las caras. Que la gente sonríe y se siente cómplice, poderosa, referente, fuerte, aliviada, renovada, útil, sabia, preparada para más. Por la megafonía piden que ya no entre más gente en Sol, que no se cabe, que rodeen la plaza. Y que por favor el que no lo necesite apague el móvil porque la cobertura 3G para usar las redes sociales está saturada.

 

La Solfónica, la orquesta del 15M, despliega sus instrumentos frente a “la ballena”, que es como llaman a la moderna boca de Metro de la plaza, abovedada y de cristal. La euforia se prepara para el éxtasis y a las ocho y media de la tarde comienza el ritual: miles de personas caen al suelo como muertos para luego renacer al ritmo del último movimiento de la 9ª Sinfonía de Beethoven. Un grupo de danza representa la lucha del tirano contra las bondades del hombre y la naturaleza. Manos al viento, risas, lágrimas. ¿Qué es una victoria? Esto.

Y desde arriba “la ballena” asomaba el lomo zambullida entre un mar de gente.

(FOTO APERTURA REPORTAJE: Decenas de miles de personas en Sol. 15.10.2011 (Mónica López)

 

Se había extendido la euforia. Y, sin embargo, una bofetada de realidad cortó en seco la noche tan pronto como comenzó la asamblea general y masiva que pretendía empezar a responder a la pregunta “¿y ahora qué?”.  La asamblea se hizo ingobernable – “se nos ha ido de las manos”, admitieron desde megafonía – y se cerró de la misma manera que se cerró la última gran asamblea de Sol, en junio, la que decidió levantar la acampada de la plaza: que cada uno haga lo que quiera porque entre todos no nos vamos a poner de acuerdo. Escepticismo por la metodología y fragmentación. Ejemplo de lo primero, la espantada de cientos de personas que perdieron la paciencia en los primeros turnos de palabra, muy reflexivos, poéticos y poco centrados en el futuro. Ejemplo de lo segundo hubo todo el resto de la noche.

Ante la falta de consenso sobre qué hacer, la mayoría se fue a casa, dando por concluída la jornada de fiesta y reivindicación. Un grupo de unas 300 personas se quedó en Sol, debatiendo. El grupo de Economía lo hizo aparte. Otro núcleo se propuso visitar ya de madrugada la sede de varios medios de comunicación. Y, sobre las dos y media de la madrugada, unas cuarenta personas entraron en un hotel abandonado de la calle Carretas, el Hotel Madrid, y lo ocupan con el apoyo de unas cien personas que hacen sentada y asamblea en la puerta. “Propongo que entreguemos este edificio a las familias afectadas por desahucios”, se empieza a debatir.

¿A quién representan los que se quedan? ¿A quién representan los que se van?  Varios de los impulsores del 15M y del 15O se acercan al lugar e intercambian miradas de frustración. “Esto es carnaza para los medios”, dice uno. “Pero esto no se puede evitar. Yo creo que ya todo el mundo entiende que el 15M es una cosa compleja, que cada uno tiene sus métodos, y que lo importante es lo que nos une”, dice otro. Y apostilla un tercero en Twitter: “Me encanta la okupación, pero okupar durante 15o es como llevar banderas de un partido al 15M. Si yo dejo la mía, tu dejas la tuya, ¿o no?”.

#15O en Barcelona: Tres columnas: sanidad, educación y vivienda, por Arianna Giménez y fotos de Samuel Rodríguez

Alejo Cuervo en su casa (Samuel Rodríguez)

Alejo busca un rotulador a toda prisa. Queda menos de una hora para la manifestación Global del 15O en Barcelona y aún no tiene su pancarta preparada. Su lema: “Gran hermano ha muerto. Bienvenidos al futuro”.

No podría ser de otra manera. Este editor de literatura fantástica ve en la red “el virus de la revolución”. “Ser conscientes que tenemos nuestros propios medios de comunicación y que los medios tradicionales ya no tienen el monopolio de la información cambia el mundo. Nosotros estamos formando la opinión pública, no los medios tradicionales.” De entre “nosotros” tres son los grupos responsables de este movimiento de cambio: lo jóvenes, los emigrantes y los frikis. Esto es, “los que vivían en la red (ya fuera por ocio o por estar en contacto con los suyos).” Participar de un mecanismo sin fronteras como es Internet, se presenta como la más poderosa de las alternativas al realismo inculcado hasta el momento, a su rigidez y a los mecanismos de control en que se sustenta, sostiene Alejo. “ El sistema político y las estructuras verticales actuales son lentas, caras e ineficaces. La calidad de las decisiones, aunque sea tomada por un experto, no son competitivas con la calidad del grupo.” Y el grupo puede llegar a ser tan grande como lo es una red social donde se crea “un discurso colectivo que se elabora solo y que nadie lo controla.”

Alejo Cuervo en la manifestación (S. R.)

Este discurso ha hecho que hoy ciudadanos de cerca de un millar de ciudades de todo el mundo hayan salido a la calle. ¿El objetivo? “Un mundo mejor”. ¿Es posible? “Sí.” En Barcelona, una vez más, centenares de pancartas han clamado contra los responsables de la crisis económica, los recortes sociales o los desahucios por las hipotecas. 300.000 persona, según los organizadores, y 185.000 según un cálculo propio del Setmanari de Comunicació, han recorrido el centro de Barcelona hasta llegar al Arco de Triunfo. Allí las protestas se han dividido en tres marchas: la de sanidad, la de educación y la de vivienda. La primera ha acabado su recorrido en el Hospital del Mar. La segunda ha llegado a la Facultad de Geografía de la Universidad de Barcelona, ocupada desde el viernes y con voluntad de seguir así hasta el lunes. La tercera, ha ocupado un bloque de pisos propiedad de un banco y cerrado desde hace seis años para alojar a familias desahuciadas.

Y es que entre las consignas de siempre destaca una nueva: el 15M pasa a la acción.

Huerto improvisado durante la manifestación

Miles de personas se dirigieron en la columna dedicada a la sanidad al Hospital del Mar. Aquí haciéndose los muertos para denunciar los recortes

Manifestante haciéndose la muerta para denunciar los recortes en sanidad ante el Hospital del Mar

#15O en Sevilla: “Política y poesía”, por Rocío Muñoz y fotografías de Antonio Rull

Poesía y política. Son las citas que Ferran Fernández tiene marcadas en su agenda para el 15 de octubre. Dicen, repiten, que es una fecha que marcará la historia, que aquí comienza el cambio global. Él escucha y mantiene ese gesto de los que dudan, de los que han visto demasiadas derrotas, y no se deja embargar por la esperanza fácil aunque la ilusión de veterano militante le obligue a susurrar: “No sé por qué / pero aún me emociono/cuando veo a gente desfilar/por la calle/enarbolando banderas/ de derrota.”

Desde que los últimos condenados a muerte del franquismo lo sacaran por primera vez a la calle, allá por 1975, no ha parado de moldear con sus manos de poeta-editor-profesor de periodismo el intento de un mundo mejor, más justo, más igualitario y, en ese intento, nace su propia versión del humanismo: “A veces siento / un dolor muy profundo / pero no es mío”.

El derecho a la dignidad, al descanso, a la alegría, el derecho a una vida que merezca ser vivida lo empuja hoy también a la calle. La cita es a las seis en la plaza de España, en Sevilla. En esa ciudad está casualmente, convocado por Perfoposía, otra cita cultural que ha estado a punto de ser sacrificada en el altar de los recortes. Allí, rodeado de poetas y editores, su apuesta por la buena literatura, casi siempre fuera del control del mercado, su discurso crítico con la poesía subvencionada y su menosprecio a lo fácil, provocan también polémica. No es habitual que un editor se salga de la lógica empresarial y lo diga públicamente. No es habitual que alguien se salga de la lógica del mercado, a secas, dice él.

Acudir a la manifestación le obliga a aparcar  algunos actos poéticos. Pero pasa antes por el centro cultural de Santa Clara para recoger unos libros. Santa Clara es uno de esos nuevos espacios amplios, minimalista diría alguno, que fue recuperado para fomentar la cultura pero que es criticado por estar vacío, por tener muy poca actividad cultural. Mientras, cerca de allí, los vecinos y las vecinas del centro de la ciudad están invitados a una comida popular para ir animando el ambiente antes de la protesta.

Desde las cinco y media hay gente en los alrededores de la plaza de España. Cerca de las seis van llegando los diferentes grupos de barrios y pueblos que nutren la manifestación. Hay mucha agitación, muchas ganas, pero es difícil poner cifras. La marcha comienza a andar y Ferrán se suma. En la primera recta se empieza a poner cifras, la primera estimación, 10.000 personas. La cabeza llega al Rectorado y los gritos repiten “Queremos becas, no hipotecas”. Ferrán grita también, es profesor asociado en la Universidad de Málaga, lleva 20 años en esa labor, primero en Barcelona y luego en Málaga, pero sabe que su futuro laboral no pinta bien como lo saben los interinos que, desde hace semanas, están encerrados en la catedral para pedir la derogación del decreto 302.  Antes de que la manifestación llegue allí, el colectivo de interinos sale a recibir a los ciudadanos y ciudadanas que protestan. La cola de la manifestación aún no ha empezado a andar. Se empieza a hablar de 30.000 personas.

 

Recta final, camino de la plaza de la Encarnación, de las setas, del que sigue siendo corazón del 15M de Sevilla. La escalinata está llena. Los lemas empiezan a ser contundentes, las cosas tienen que cambiar, la realidad es injusta y tiene culpables “Botín, vamos a por ti”, “Sí hay dinero, lo tienen los banqueros”, “Tenemos la solución, los banqueros a prisión”. Ferran distiende el rostro, se siente más cómodo. Hace un momento, frente a la oficina central de Correos, los lemas divertidos le ensombrecieron su gesto: “No está la cosa para chistes. ¿Hará falta una vuelta de tuerca más para que saquemos la rabia?”.

Las setas bullen, van llegando los manifestantes y no cabe nadie más. 60.000 según los organizadores. Una proyección va lanzando imágenes de otras protestas, se recogen firmas para la reforma de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) y para un plan de movilidad que haga más respirable la ciudad. Turnos de palabras. Se habla del 15M, del trabajo de los grupos y de las comisiones, de los retos, del futuro, de la esperanza que crea el éxito de esta convocatoria. Ferrán vuelve a los recitales que cierran esta edición de Perfopoesía. De regreso, la plaza 15M, que cobijó la acampada, aparece vallada. ¿Metáfora? Política y poesía.

#15O en Málaga: “El 15M presenta al Pueblo a las elecciones nacionales”, por Pedro J. Ortega

A las seis de la tarde partía desde el edificio del Ayuntamiento la manifestación malagueña bajo la convocatoria global del 15O. Si bien la incertidumbre era patente a primeras horas de la tarde en cuanto a la acogida que tendría, comparándola con las anteriores convocatorias, a las seis en punto quedaba disuelta cualquier duda. Decenas de miles de personas se aglomeraban a lo largo y ancho del Paseo del Parque, una de las principales arterias de la capital malagueña.

La manifestación, convocada bajo el lema “Paremos los recortes, rescatemos a las personas” ha trascurrido en algo más de tres horas llegando a su punto de destino, la Plaza de la Constitución, donde se ha leído el manifiesto final y miembros de la plataforma DRY han llamado a la movilización durante toda la campaña electoral. Para el día 5 de noviembre, fecha en la que los partidos políticos harán el disparo de salida hacia el día de las elecciones, ya conoceremos la campaña con la que “el 15M participará en la campaña hacia los comicios” ha anunciado un representante de DRY, donde “llevaremos como candidato al Pueblo y como línea programática, el rescate a la ciudadanía”.

La falta de previsión ante una convocatoria multitudinaria, ha provocado caos en algunos momentos de la concentración cuando la marcha recorría esta vía que no había sido cortada en sus dos sentidos, dejando el lateral más cercano al puerto, libre al tráfico rodado. La ocupación de la vía por parte de los manifestantes ha mantenido atrapados a los ocupantes de coches que circulaban en mitad de la marcha.

La Plaza de la Constitución, que ha albergado el fin de la concentración, ha sido escenario de polémica en los días previos en la ciudad. Colectivos convocantes de la marcha denunciaron la ocupación de la plaza por un stand publicitario del Banco Santander para el sorteo de un Ferrari, que finalmente ha sido retirado en la mañana de hoy, a fin de evitar incidentes.

#15O en Granada, por Noelia Vera y Leila Nachawati

“Cuando se nace indignada y sin miedo”, por Noelia Vera


A Hortensia no le asusta salir a la calle a reclamar lo que considera suyo y de los suyos. Nació indignada y sin miedo. Tiene la experiencia, la fortaleza y el ánimo suficiente para no permitir que su conciencia se duerma y por eso hoy ha vuelto a gritar alto junto a 10.000 granadinos más, según datos de la asamblea de la ciudad, que las cosas tienen que seguir cambiando; que es necesario alcanzar un cambio global.
“¿Pero qué hacía falta para que esta sociedad saltase?”, se preguntaba a sí misma al encontrarse con uno de sus tantos amigos con una expresiva sonrisa de alivio y de satisfacción. “No todo estaba perdido”, añadía.
Y es que, aunque Hortensia creció en una familia obligada a la separación por su compromiso político y social durante épocas de guerra y dictadura; aunque acompañó a su por aquel entonces marido en el exilio a Argentina y presenció algunos de los capítulos más delicados de la Historia del país, antes de que este movimiento estallase seguía creyendo que “contra Franco se estaba mejor”.
 
Video de Noelia Vera (@VeraNoelia)  y Carlos Montañez (@sisunowen)
Hoy, tras años de democracia en los que la mayoría de las personas “o se ha acomodado o se ha vuelto demasiado reaccionaria”, según opina Hortensia,  la Asamblea de Granada asegura que la ciudad alcanza su máximo histórico de paro con 95.473 desempleados; que 1.784 familias han perdido su casa en los dos últimos años; que se ha reducido la inversión en política social en un 48,28% y que existe una amplia problemática medioambiental, entre otras cosas. Hortensia añade: “¿Para esto hemos luchado tanto?”
En esta tarde de otoño algo recordaba a la pasada primavera. La pancarta principal de la manifestación en Granada lideraba el mensaje: “Contra la dictadura del capitalismo, por un cambio de sistema. Tod@s decidimos”. El ambiente de “lucha positiva” y los lemas como “Si el vuelo de una mariposa puede provocar un huracán, ¿que no pueden hacer millones de personas” lo secundaban hasta que se perdían en el horizonte visual.
Los indignados siguen convencidos: “esto no ha hecho más que comenzar”. Y para que el debate y la participación crezca esta vez la manifestación culmina con una asamblea para analizar  la evolución del movimiento 15M en Granada desde su origen hasta ahora y para “seguir aprendiendo a luchar de cara a las próximas elecciones generales”. Ahí estará Hortensia. Y sonriendo.

El #15O con activistas de la ‘Primavera Árabe’, por Leila Nachawati

Acudimos a la manifestación del 15 de octubre en Granada acompañados de amigos tunecinos, sirios, egipcios y libaneses que participaban en el encuentro Campus Party Milenio. Éramos miles de personas desde la plaza de La Caleta hacia la Gran Vía entre batukadas, sentadas espontáneas y los mismos lemas que se repiten desde hace meses en todo el país: “No nos representan”, “Lo llaman democracia y no lo es” y “Estas son nuestras armas”. Desde Periodismo Humano compartimos la manifestación en directo, esta es una selección de algunos momentos.

Manifestación en Granada el 15O

Desde La Caleta, con Wael, libanés:

La bandera de Siria y Tarek, egipcio, en el 15 O.

Avanzando por Gran Vía:

Con Mohammad, palestino:

Con Marcel, de Siria, Muna, de Palestina y Munir, de Líbano:

Con Sami, de Túnez:

“Estas son nuestras armas”:

#15O en Londres: “Tenía que estar aquí”, por Cristina Pérez Galán

“I had to be here” (Tenía que estar aquí). Glyn Harries, jardinero, de cuarenta y nueve años, responde así, sin dudar un ápice, a la pregunta de por qué ha venido hoy a ocupar la bolsa de Londres. Hacia el mediodía, siguiendo la convocatoria hecha desde Twitter y Facebook, la plaza de Saint Paul se ha ido llenando de gente de lo más variada. Los españoles, que hoy han acudido en masa a la catedral de Saint Paul, bromean con que aquí también va a salir el sol. El clima acompaña, el ambiente es relajado y, a pesar de que la policía bloquea la entrada a la Bolsa de Londres, la concentración transcurre con normalidad.

 

Manifestación 15O en Londres (S. G. R)

 

Glyn es un hombre comprometido políticamente, con una larga trayectoria en manifestaciones y movimientos políticos en Reino Unido que, sin embargo, se muestra sorprendido de lo que está pasando. Conocía el 15M español en Londres, e incluso se acercó a alguna asamblea y convocatoria como la del 19J, pero asegura que el detonante para que más de tres mil personas hayan tomado la plaza hoy en Londres ha sido la ocupación de Wall Street. Son más cercanos a Estados Unidos, apunta, desde la lengua hasta la manera de ver el mundo. Han asimilado que somos ese 99% (quizá, dice sonriente, somos pocas personas todavía y no alcancemos más que un 65%, pero somos muchas ya). Para Glyn es fundamental, insiste, asumir que la calle es el espacio más adecuado para reclamar no ya trabajo y dinero, o no ya para luchar contra la crisis, sino para luchar por una democracia real. Dice una y otra vez que esto es el principio de un cambio, de un movimiento y no sólo de una protesta. Que es global y que es una obligación para ellos generar algo que mueva a todas las personas que han tomado conciencia de que el mundo que les rodea está cambiando y de que no les están dejando formar parte de esas decisiones.

La plaza elegida, frente a la imponente catedral, es un sitio muy fácil de controlar para la policía, que hacia las dos de la tarde ha decidido cerrar la zona (hacer un kettle, le llaman a la acción). Durante un par de horas nadie ha podido entrar ni salir de Saint Paul a excepción del fundador de Wikileaks, Julian Assange, que ha acudido cual mesías para dirigirse a los ocupantes de la plaza y, literalmente, tirarles caramelos en una acción que no todo el mundo ha aprobado.

Julian Assange en Saint Paul el 15O (Sara Gordon del Riego)

Cuando se ha marchado Glyn, hacia las cinco de la tarde, las cosas en la plaza estaban tranquilas de nuevo. Se celebraba una asamblea multitudinaria, de más de dos mil personas, en la que se repetían normas básicas de comportamiento ante la policía. No había intervenciones al estilo de Sol, en las que los asistentes contaban qué les había llevado ahí, sino que se insistía en preparar la ocupación de Saint Paul de esta noche. Había más forma que fondo, algo que quizá sí se comentaba en pequeños grupos formados entre las personas allí reunidas, muchas de ellas españolas que se vincularon hace cinco meses al movimiento en Londres pero que, por circunstancias variadas, habían ido “desapareciendo”. Hoy, sí, como pensábamos por la mañana, el Sol volvía a salir en Londres.

 

 

Policía cerrando los accesos de salida y entrada en la plaza de Saint Paul (S. G. R.)

Sin embargo, conforme han pasado las horas han llegado más policías a Saint Paul y en torno a las ocho de la tarde la situación se ha vuelto muy tensa. La ciudad de Londres es otra después de las revueltas del pasado agosto y el despliegue policial ha sido masivo, algo que no ocurrió en los disturbios. Antidisturbios, unidades de intervención con perros y muchas furgonetas con policías para formar un doble cordón en la plaza que no permitía acceder a nadie al interior. Cualquier movimiento “extraño” era respondido con violencia por la policía lo que ha hecho abandonar a muchas personas la zona interior del cordón policial por miedo.

Dos horas después los rumores siguen entre quienes nos congregamos en la plaza. Algunos dicen que quieren despejar la plaza para mañana, que no van a permitir la ocupación, y otras personas aseguran que la policía ya no va a intervenir. El tráfico rodado se interrumpe por momentos y dos helicópteros sobrevuelan, desde mediodía, todo el entorno.

 

Las escaleras de Saint Paul al principio de la protesta (S. G. R.)

 

 

#15O Israel: “No podemos parar, estamos consiguiendo logros”, por Carmen Rengel

Dana y Ohad, en su casa de Holon (sur de Tel Aviv), con las camisetas de la plataforma J14.

Dana Savariego y Ohad Kravchick llevan días frotándose las manos. Literalmente. No logran sacar de debajo de sus uñas la pintura de dedos con que han hecho pancartas con su sobrinos, los hijos de sus amigos, los chavales de su barrio en Holon, al sur de Tel Aviv. Son parte de los 140.000 israelíes que se han echado a la calle en este 15O, concentrados especialmente en Haifa, Jerusalén y Kryat Shmona, esos que han llegado con la lengua fuera a la jornada mundial, enfrascados como están en la “manifestación del millón de hombres” convocada para el día 29 y para la huelga general oficiosa del 1 de noviembre. Dana y Ohad, profesora de Infantil y contable, no participaron apenas en las protestas de los indignados del verano –“creíamos que eran unos incendiarios”-, pero ahora han leído, han revisado, han debatido, han asistido a asambleas y han consultado por internet lo que se hace en otros lugares del mundo, y han tomado conciencia de que “la lucha global por un reparto mejor de la justicia, los derechos y la riqueza es necesaria”.

 

Un compañero del trabajo de Ohad, Dan, tiene parte de culpa. “Él nos ha hecho ver que la base, el pueblo, puede tomar decisiones, que no basta con ser gobernado. Es un líder nato”, reconoce riendo su colega. Es en casa de Dan donde pasan las horas previas a la gran manifestación de Tel Aviv. Desde allí, desde Jaffa, han ido caminando hasta la plaza del Museo de Tel Aviv, donde tres brazos distintos de manifestantes se han ido congregando lentamente, muuuuy lentamente. Israel está en fiesta estos días, el Sukot, y tocan comidas familiares. Eso ha ralentizado la convocatoria en todo el país. Dana y Ohad hacen lo mismo: barbacoa con los amigos, siesta para los niños tras un rato de PSP (no respetan el shabbat) y caminata hasta el centro.

Más allá de la sugestión de su compañero, ¿por qué pelean hoy? “Yo hablo por mí y por mi entorno. Nosotros trabajamos los dos, estamos en los 30 años, queremos tener niños y no podemos ni física ni económicamente. No lo podemos pagar, la sanidad pública no pasa nada, hay que pagarlo en la privada, y luego no podríamos abonar las guarderías, no hay públicas hasta los tres años. Nuestros dos sueldos pagan el piso de un dormitorio [unos 750 euros] y la comida. No nos sobra un shekel a fin de mes. No podemos darnos lujos. No tenemos coche porque la gasolina sube y sube. Hace cinco años que no tenemos vacaciones… ¿Que no morimos de hambre? Verdad, pero estamos en un país que crece un 6% anual y con un paro mínimo y no le vemos el beneficio… ¿Dónde se queda? ¿En qué manos? ¿Por qué las privatizaciones y las grandes concentraciones se dan en Israel como en ningún otro lugar del mundo? ¿Por qué la inversión en educación es la más baja de la OCDE? ¿Dónde ha quedado el tiempo de los intelectuales, los que hoy ganan el Nobel de Química, que vienen de tiempos en los que la investigación era un valor en Israel?”, enumera, casi sin aliento, este contable concienciado.

 

Dana reconoce que, a los israelíes, les mueve más la palea nacional, que la empatía con el resto del mundo ha tardado en llegar, pero que han sabido tejer una red de información que, con los días, ha hecho ver que la problemática es idéntica. “Se han hecho muchas conferencias y hasta programas de la tele con jóvenes que han estado en reuniones internacionales y nos cuentan que, si no hablamos del conflicto, estamos en el mismo plano. Que importa el capital y no los servicios y que el ser humano se ha convertido en un mero pagador de impuestos y mano de obra. Hemos pervertido el sistema de convivencia y hemos forjado un sistema de bolsa para la vida. Es el valor que lo mueve todo ahora”, lamenta.

¿Sirve de algo la pelea? “¡Claro!”, contestan a coro. “Mira en Israel”, dice Dana. Aquí, es cierto, la presión ha llevado al Gobierno a crear un grupo de expertos y a aprobar medidas como el recorte en 600 millones de euros del presupuesto de Defensa, dinero que ahora irá a Educación, o la promesa de construir 196.000 viviendas en cinco años. “Lo hemos logrado con la mayor movilización de la historia del país. Si en cada estado pasa igual, los Gobiernos no podrán quedarse quietos. Así que no podemos parar. Estamos consiguiendo algunos logros y vamos a pintar un mundo mejor”.


#15 en Alemania: “Todos somos griegos”, por Luna Bolívar


Algo está cambiando en Alemania. Se nota desde hace unas semanas. Al grito, casi unísono o al menos muy sonoro, que acusaba a los griegos de vaguedad, ineficiencia y parasitismo, y por extensión al resto del sur de Europa, le va ganando decibelios el rumor de que probablemente desde la Cancillería berlinesa les han estado vendiendo la moto; de que el dinero que supuestamente era “para salvar a Grecia” se estaba en realidad invirtiendo en salvar bancos.

Por supuesto, tal constatación no llega hasta los lectores del Bild Zeitung, que son la mayoría. Pero sí a otros. A los miles – entre 5.000, según la policía, y 8.000, según la organización; ambas cifras muy por encima de los 200 esperados – que protestaban este sábado en Fráncfort. Muy al estilo alemán: desde jubilados a familias con niños pasando por activistas de Attac. Algunos se manifestaban por primera vez en su vida. Otros lo hacían a pesar de no sentir económicamente ninguna necesidad. Y es que la ira es grande.

“Todos somos griegos”, podía leerse en las pancartas, un eslogan que seguramente sirva para cerrar más heridas que cualquiera de los discursos de solidaridad pronunciados por Angela Merkel, detrás de los que se sospechan tantas mentiras. La marcha se inició en la Rathenauplatz y a la sombra de los rascacielos que componen el centro neurálgico de las finanzas germanas anduvo hasta el Banco Central Europeo. En la plaza que porta el nombre del mítico ex canciller Willy Brandt, frente a la sede de BCE, se inició la acampada. “Occupy Frankfurt” era el lema. Diez tiendas de campaña tienen permiso policial para quedarse ahí hasta el miércoles. Muy al estilo alemán: diez tiendas se colocaron y el resto de los congregados se fue yendo poco a poco a casa, a juzgar por los comentarios en Twitter, contentos de haberle dicho a los mercados: “¡especuláis con nuestra vida!”.

También en Berlín se intentó un “Occupy Bundestag”, el Parlamento que se encuentra a pocos metros de la Cancillería, pero aquí la ocupación era espontánea y carecía de la licencia correspondiente con lo que, fue desmontada en pocos minutos por la policía. A las calles de la capital salieron unas 10.000 personas. En toda Alemania lo hicieron aproximadamente 40.000. Hubo referencias a España: ante los alrededor de 1.000 manifestantes reunidos en Hamburgo habló un sindicalista español y el movimiento germano ha adoptado la traducción de “democracia real ya”, “echte Demokratie jetzt”. Pero sobre todo ha ejercido influencia Estados Unidos. Los “occupy” fueron recurrentes en la mayoría de las 50 ciudades en las que se celebraron actos y textos como “solidaridad con el 99% de los griegos” reflejaban que los acontecimientos en Wall Street han llevado a muchos más de los previstos a decir basta.

Y es que, aunque el desempleo baje constantemente y en el país no se note la crisis, algunos miles de alemanes parecen haber entendido para qué sirven los paquetes de rescate y percibido la amenaza. “Desarmad a los mercados financieros, nos han declarado la guerra”, se pedía en Dusseldorf.

 

15# en Quito: “Indignémonos por las personas que mueren de hambre”, por Edu León


Unas 150 personas se han manifestado en Quito durante la jornada del 15O

#15O en Roma frente a una minoría violenta, por Mariana Paz


Pretendía ser una manifestación pacífica pero lo que hemos visto esta tarde en Roma nos deja con un sabor amargo. Decenas de heridos entre manifestantes y miembros de la policía, algún coche y edificio en llamas fruto de un pequeño grupo de violentos, de no más de 500 personas, que han intentado sabotear una marcha que ha movilizado a más de 200.00 personas en Italia.

Provenientes de 80 provincias italianas, familias, jóvenes, ancianos han llenado el centro de Roma pacíficamente. En Italia el desempleo juvenil ha alcanzado el 27,6 por ciento, las últimas reformas económicas han aumentado el IVA de 1 punto (del 20 al 21 por ciento), han reducido las ayudas sociales y los fondos disponibles para la salud, la educación y la cultura. Esto sumado a los recientes problemas judiciales de Berlusconi ha hecho crecer la rabia y la frustración de la ciudadanía. “Esta marcha es la única manera que encuentro para lograr que alguien me escuche, para llamar la atención. Yo estudie cinco años en la universidad y nada de lo que me prometieron se ha cumplido. Tengo un contrato de trabajo que caduca cada tres meses. Siempre estoy con el miedo de quedar sin empleo. Así no puedo proyectar mi vida y ya tengo 30 años”, se desahoga Luca, actor y arquitecto.

A los indignados se han ido sumando diferentes asociaciones: de estudiantes, de profesores, de trabajadores precarios, de desocupados, por el derecho a la vivienda, entre otros. Estos últimos han protagonizado la ocupación de la Basílica Santa María la Mayor. “Los sin casa sí votamos por Dios”, expresa la pancarta que colgaron en el frente de la Basílica. “En Italia el problema es cultural – nos explica Luca – la política y los bancos son sólo una escusa. Necesitamos un cambio de mentalidad y espero que con esta gran manifestación podamos lograrlo”.

 

La “contramanifestación”
Desde Plaza de la Republica partieron ciudadanos pacíficos que creían en la marcha y en el valor simbólico del 15 Octubre. Familias con niños, bailes y música caminaban hacia el Coliseo. Los pocos policías que habían en el lugar se mantenían al margen y reinaba la tranquilidad. Al cabo de algunos minutos un grupo de encapuchados se unió a la manifestación y fue cuestión de un instante lo que necesitaron para que comenzaran los primeros desórdenes. Una sede de la agencia de empleo temporal Manpower fue una de las primeras en ser incendiada. Con piedras y palos rompieron las puertas para lanzar cocktails molotov al interior. Luego fue el turno de un edificio del ministerio de Defensa, de los coches y de algunas casas. Hasta que los mismos manifestantes comenzaron a pedir que abandonaran el lugar.

 

La Plaza San Giovanni se convirtió en el desafortunado centro de la manifestación. Las familias, los globos de color, las orquestas fueron reemplazadas por golpes y violencia. Arrojaron piedras a la policía y a las personas que caminaban pacíficamente. Ambos grupos, pacifistas y encapuchados, llegaron a la Plaza San Giovanni por las calles laterales y aquí se produjo una batalla campal entre a tres frentes: policías, encapuchados y algunos manifestantes.
Las personas que marchaban en forma pacífica comenzaron a pedir ayuda a la policía. La rabia era mucha y dirigida hacia los grupos de encapuchados. “Esta es gente que viene solo a hacer desorden, no tienen idea de la crisis, no saben lo que es esforzarse por lograr tus metas. Hay grupos que los manipulan, incluso les pagan para que vengan a ensuciar nuestra marcha. Esta es una contra-manifestación. Me gustaría saber quiénes son”. Nos cuenta Marilena, una estudiante italiana de 25 años.

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