No fue una visita. Fue una maniobra. Un movimiento rápido, cronometrado y sin margen para el error. Pedro Sánchez salió del Congreso con la tensión aún en el aire, subió al Falcon, cruzó España y, en apenas tres horas escasas, pisó Asturias, habló 20 minutos, estrechó manos y volvió a despegar. Política a velocidad de crucero. 9.30 h: se ...
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