Estafas por SMS y llamadas falsas simulan ser de tu banco para robarte las claves y vaciar tu cuenta
Una operación policial desmantela una red criminal que operaba desde Madrid y Barcelona, con 35 detenidos y más de 120.000 € robados
La policía advierte: este tipo de fraude se está extendiendo a una velocidad preocupante por todo el país
Te suena el móvil. Es un SMS de tu banco. Dice que alguien ha intentado hacer una operación sospechosa con tu cuenta. Hay un enlace. Pinchas. Todo parece normal. La página te pide usuario y contraseña. Unos minutos después, te llaman: son del banco otra vez, muy amables, muy preocupados. Te piden unos códigos que te acaba de mandar tu entidad. Y tú los das. ¿El resultado? Tu cuenta queda vacía. Acabas de ser víctima de una estafa que está arrasando en toda España.
La Policía Nacional acaba de desmantelar una red criminal especializada en smishing y vishing, dos modalidades de estafa digital que están creciendo de forma alarmante y afectando ya a miles de personas en toda España. En esta operación conjunta desarrollada entre Madrid, Cataluña y Gijón, han sido detenidas 35 personas por pertenencia a grupo criminal, estafa continuada y blanqueo de capitales. Al menos 43 víctimas ya han sido identificadas, con un perjuicio económico superior a los 120.000 euros.
¿Cómo funciona esta nueva forma de robo?
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Smishing: recibes un SMS falso que simula ser de tu banco, con el logo y apariencia habituales. Te avisa de una supuesta actividad fraudulenta y te insta a pinchar un enlace para "bloquearla". Pero el enlace lleva a una web clonada que imita la oficial, donde introduces tus datos bancarios sin saber que ya están en manos de los delincuentes.
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Vishing: tras obtener tus claves, te llaman por teléfono haciéndose pasar por empleados del banco. Te dicen que para frenar la operación necesitan que les des los códigos de verificación que te han llegado por SMS. Lo haces... y con eso autorizas las transferencias que te roban el dinero.
Lo más inquietante es que estos mensajes y llamadas parecen reales. Y por eso funcionan. Porque ninguna víctima se imagina que está cayendo en una trampa hasta que ya es demasiado tarde.
Una red bien organizada: delincuentes, mulas y tecnología
La investigación, iniciada a finales de 2023, permitió identificar a los cabecillas del grupo y realizar registros en varias viviendas. La policía incautó dispositivos electrónicos, artículos de lujo, 7.000 euros en efectivo y un clonador de tarjetas bancarias.
Los miembros del grupo estaban organizados como una empresa criminal:
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Unos se encargaban de enviar los SMS y hacer las llamadas.
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Otros captaban “mulas” bancarias, personas que prestaban sus cuentas para recibir el dinero robado.
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Y los líderes coordinaban las operaciones desde Madrid y Barcelona, con ramificaciones en otras ciudades.
Lo más peligroso: esto no ha hecho más que empezar
Las autoridades advierten que el número de estafas de este tipo se ha disparado en los últimos meses y que los criminales están perfeccionando sus técnicas. Ya no hacen falta virus, ni tarjetas robadas, ni contraseñas complejas. Solo necesitan que pinches un enlace y te creas una llamada. Y lo están consiguiendo cada vez con más facilidad.
¿Cómo protegerse?
Nunca accedas a enlaces en SMS sospechosos, aunque parezcan reales.
Tu banco jamás te pedirá códigos por teléfono. Desconfía si lo hacen.
Activa la doble verificación con biometría (huella o cara) siempre que sea posible.
Instala apps oficiales desde tiendas verificadas.
Denuncia siempre si has sido víctima de una estafa.
Un consejo final: No te sientas invulnerable
Esta oleada de fraudes no distingue edades, clases sociales ni nivel cultural. Las víctimas son estudiantes, jubilados, médicos, funcionarios, padres de familia... La trampa está diseñada para engañar a cualquiera.
Estamos viviendo una nueva era del crimen digital: silenciosa, rápida, invisible... y, muchas veces, devastadora. Por eso, la mejor arma ahora mismo es la información.
Desconfía. Verifica. Y no piques. Porque lo que hoy parece un aviso de seguridad… puede ser la puerta de entrada a una pesadilla económica.