El joven cetáceo quedó atrapado en el puerto deportivo, desatando una operación sin precedentes y la atención masiva de vecinos, turistas y escolares
Bomberos, veterinarios, agentes medioambientales y expertos marinos trabajaron coordinados para salvar al animal y liberarlo mar adentro
Cientos de personas grabaron el momento con sus móviles mientras nacía una estrella marina inesperada: “Pepi”, el delfín que enamoró a Gijón
Una mañana cualquiera en Gijón se convirtió en una escena digna de documental. Todo comenzó al amanecer, cuando varios transeúntes dieron el primer aviso al 112: algo se movía entre los pantalanes del puerto deportivo. Las conjeturas no tardaron en correr de boca en boca: ¿una foca? ¿un tiburón? ¿una manta? No. Lo que durante más de siete horas mantuvo en vilo a la ciudad fue un delfín común juvenil, perdido y completamente desorientado, que había quedado atrapado entre las embarcaciones del muelle, incapaz de encontrar la salida hacia mar abierto.
El animal, bautizado espontáneamente como “Pepi” por un grupo de escolares que regresaban de una actividad de vela, no tardó en convertirse en el protagonista absoluto del día. Mientras él nadaba en círculos, confundido y sin rumbo, en tierra firme se congregaban cientos de personas con móviles en alto, emocionadas ante la cercanía de un ser tan emblemático del mar.
Una operación compleja y un despliegue inédito
La jornada avanzó y con ella aumentaba la preocupación por el estado del delfín. “La marea baja, y si no sale de ahí, corre riesgo de vararse”, comentaban algunos de los curiosos. La expectación crecía y las hipótesis también: “Se ha separado de su grupo”, decían unos. “Ha venido tras un banco de bocartes”, aventuraban otros. El caso es que el joven cetáceo no salía del laberinto flotante del puerto, visiblemente confundido.
Poco después de las 11:00 horas, un barco que salía del puerto intentó sin éxito guiarlo hacia aguas abiertas. Fue entonces cuando se activó una intervención coordinada entre distintas administraciones. En cuestión de minutos, llegaron al lugar:
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Agentes medioambientales del Principado de Asturias
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Técnicos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico
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Una veterinaria de Tragsa especializada en fauna marina
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Y, finalmente, un equipo de bomberos de Gijón, que se convertiría en clave para el desenlace.
Durante varias horas se monitorizó el comportamiento del animal, un delfín común (Delphinus delphis), una especie frecuente en el Cantábrico pero poco habitual tan cerca de la costa urbana. Desde la Coordinadora para el Estudio y Protección de las Especies Marinas (CEPESMA), se planteó que el delfín podía haber sufrido alguna lesión interna o alteración tras interactuar con artes de pesca, lo que explicaría su separación del grupo y su comportamiento errático.
El clímax: moto acuática, camilla y liberación
Finalmente, pasadas las 15:00 horas, se desplegó la maniobra más esperada: dos bomberos se lanzaron al agua junto con la veterinaria, apoyados por una moto acuática y una camilla flotante especializada para el transporte de fauna marina. Con precisión y cautela, lograron sujetar al animal, colocarlo en la camilla y trasladarlo hasta fuera del puerto.
Durante unos instantes, el delfín permaneció inmóvil. El silencio se apoderó del muelle. Y entonces, como en una escena de película, “Pepi”comenzó a nadar lentamente, luego más rápido, y se perdió mar adentro, despertando una ovación espontánea de los presentes. Algunos lloraban. Otros aplaudían. Todos habían sido testigos de una historia que no se olvidará fácilmente en la ciudad.
El impacto en Gijón: más que un simple rescate
Lo vivido en el puerto deportivo fue mucho más que el rescate de un animal: fue un evento colectivo. Gijón se paralizó durante horas para seguir la suerte de “Pepi”, entre la preocupación, la ternura y la fascinación. En redes sociales, los vídeos del delfín acumularon decenas de miles de visualizaciones en pocas horas, y muchos reclamaban que se instalara una placa conmemorativa en el muelle con su nombre.
No fue solo una operación de rescate. Fue una lección de empatía, coordinación y respeto por la vida marina, en la que participaron administración, técnicos, cuerpos de seguridad… y toda una ciudad.
¿Qué le pasará ahora a “Pepi”?
Tras su liberación, los técnicos observaron que el delfín nadaba con energía. No obstante, su evolución dependerá de muchos factores. Al tratarse de un ejemplar juvenil y solitario, su supervivencia no está garantizada. Sin embargo, el esfuerzo colectivo ha permitido darle una segunda oportunidad, y eso ya es, por sí solo, una victoria.
Porque a veces, lo más extraordinario ocurre donde menos lo esperas: en mitad de una ciudad, con un delfín perdido y cientos de corazones latiendo por su regreso al mar.