Fin a 16 horas de tensión en Grado: el hombre atrincherado se rinde tras dialogar con el alcalde y la Guardia Civil

Fin a 16 horas de tensión en Grado: el hombre atrincherado se rinde tras dialogar con el alcalde y la Guardia Civil

El hombre, de 59 años, abandonó su encierro en una caseta rural tras mantener una protesta por un conflicto de acceso a su propiedad. Fue atendido por sanitarios y quedó en libertad tras hablar con los agentes.

 

La tensión que mantuvo en vilo a Grado durante 16 horas terminó este miércoles al mediodía con el desenlace más deseado: el hombre atrincherado desde la tarde anterior en una caseta rural, finalmente depuso su actitud y abandonó el lugar sin que se produjera ningún daño personal. El episodio, que comenzó como una protesta desesperada por un conflicto vecinal relacionado con un bolardo que bloquea el acceso a su propiedad, tuvo un desenlace pacífico gracias a la intervención del alcalde y de un negociador de la Guardia Civil.

El hombre, de 59 años, llevaba encerrado desde la tarde del martes en una caseta de aperos de labranza en la zona de La Mata, entre Grado y la parroquia de Rodiles. Durante horas, se negó a salir y llegó a amenazar con prenderse fuego si no se retiraba el bolardo instalado en un camino que, según él, impide acceder en coche hasta su vivienda. Su reivindicación se remonta a un antiguo conflicto de lindes con vecinos de la zona.

Según fuentes presenciales, el propio alcalde de Grado, José Luis Trabanco, se desplazó hasta el lugar y mantuvo una conversación directa con el hombre, acompañado por un agente especializado en negociación de la Guardia Civil. Fue en ese intercambio donde se logró rebajar la tensión. En un momento posterior, cuando parecía que la situación estaba controlada, el hombre intentó huir, pero fue interceptado rápidamente por los agentes.

Los servicios sanitarios del SAMU acudieron de inmediato y lo atendieron en el lugar. Aunque no presentaba lesiones físicas, se valoró su estado psicológico y, tras una primera evaluación, no fue necesario trasladarlo al hospital. Posteriormente, fue escuchado por los agentes y puesto en libertad sin cargos, a la espera de resolver su conflicto por la vía administrativa o judicial.

Un conflicto de fondo que no termina aquí

El protagonista del encierro no es un desconocido para los servicios municipales. Según fuentes vecinales, lleva años denunciando públicamente las dificultades para acceder a su propiedad. El conflicto gira en torno a un bolardo instalado en un camino vecinal que impide el paso de vehículos, y que él considera una vulneración de su derecho de acceso.

Desde el Ayuntamiento de Grado se ha asegurado que se está revisando la legalidad de esa instalación y que se buscará una solución que garantice tanto el cumplimiento de la normativa como el derecho del vecino a acceder a su hogar.

Una protesta que pudo terminar en tragedia, pero que terminó con diálogo y contención. El caso, que generó una gran expectación en el concejo y que movilizó a numerosos agentes de seguridad y servicios de emergencia, pone de nuevo el foco en los conflictos de lindes y caminos rurales, muchas veces invisibles pero de enorme impacto para quienes los sufren.

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