Recetas de una abuela asturiana: Canelones de carne rustida con bechamel de cabrales (una receta con sabor a domingo, mesa llena y besos de abuela)

Recetas de una abuela asturiana: Canelones de carne rustida con bechamel de cabrales (una receta con sabor a domingo, mesa llena y besos de abuela)

¡Ay, guaje! Estos canelones de carne rustida ye una de esas recetas que me enseñó la güela Remedios un día de fiesta, cuando vinieron los primos de Cangas a comer. Qué olor salía de la cocina... ¡parecía que bailaban los olores entre las paredes!

Lo más importante ye usar carne buena, de la nuestra, de esa ternera asturiana que sabe a campo y a verdad. Y una bechamel como Dios manda, con un toquecín de cabrales que hace que a cada bocado se te pongan los ojos como platos. Vamos con ello, que me entra la gana de hacerlos otra vez.

Ingredientes (pa 4 personas bien fartucadas)

Pa la carne rustida:

  • 500 g de carne de ternera asturiana picada (yo la paso dos veces, pa que quede fina)

  • 1 cebolla grande

  • 2 dientes de ajo

  • 1 zanahoria

  • 1/2 pimiento verde

  • 1 chorrín de vino blanco

  • 2 cucharadas de tomate frito casero

  • Sal, pimienta negra y un poco de nuez moscada

  • Aceite de oliva virgen extra

Pa la bechamel de cabrales:

  • 50 g de mantequilla

  • 50 g de harina

  • 750 ml de leche entera

  • 100 g de queso cabrales (o al gusto, depende de cuánto te atrevas)

  • Sal, pimienta y nuez moscada

Pa los canelones:

  • 12 placas de pasta para canelones (yo uso las que hay que cocer)

  • Queso rallado para gratinar (mezcla de manchego y algo tierno, o el que tengas a mano)

Paso a paso, sin prisas pero sin pausa

  1. La rustida
    Pela y pica la cebolla, el ajo, la zanahoria y el pimiento. Pon todo a pochar en una sartén grande con aceite. Cuando esté blandito, añade la carne y sofríe bien, sin prisas, que se dore.
    Añade el vino blanco y deja que se evapore el alcohol. Incorpora el tomate frito, sal, pimienta y un toque de nuez moscada. Cocina a fuego lento unos 20 minutinos. Luego pásalo todo por la picadora o el pasapurés, que quede una mezcla jugosa y bien fina. Reserva.

  2. La bechamel con cabrales
    En una cazuela, derrite la mantequilla, añade la harina y remueve bien pa que no sepa a crudo. Ve añadiendo la leche poco a poco, sin dejar de remover, hasta que espese.
    Cuando tenga textura cremosa, añade el cabrales desmenuzado, y deja que se funda. Rectifica con sal, pimienta y una chispa de nuez moscada. ¡Y ya huele que alimenta!

  3. Montar los canelones
    Cuece las placas de canelones según diga el paquete. Escúrrelas con mimo y ponlas sobre un paño limpio.
    Rellénalas con la mezcla de carne rustida y enróllalas. Ponlos en una fuente de horno con una base ligera de bechamel.

  4. Gratinar y servir
    Cubre los canelones con el resto de la bechamel de cabrales y espolvorea el queso rallado. Mételos al horno a 200ºC durante 20 minutos, y los últimos 5 min con el gratinador pa que se forme esa costrina dorada que nos vuelve locos.

Consejo de la abuela Balbina:

Si te sobra relleno, mételo en unos pimientos del piquillo y hornéalos. Aquí no se tira nada, ¡eh! Y si no encuentras buen cabrales, puedes usar un azul fuerte, pero el sabor del nuestro no lo iguala ninguno.

¡Y ya está! Sirve con una buena ensalada de huerta y pan de pueblo pa mojar. Estos canelones no fallan: enamoran, alimentan y hacen familia. Que los disfrutes, estés donde estés, y que no se te olvide guardar uno pa el recalentao del día siguiente... que aún saben mejor.

Un besín muy fuerte de la Abuela Balbina.

 


¡Y acordaos de saludarme si me veis por la calle, que ahora me para hasta el frutero!

Dejar un comentario

captcha