Núcleo Nacional: el grupo neonazi que busca expandirse en Asturias tras la cancelación de su acto en Gijón

Núcleo Nacional: el grupo neonazi que busca expandirse en Asturias tras la cancelación de su acto en Gijón

De la clandestinidad a la legalidad: la preocupante irrupción de un grupo de extrema derecha que rechaza la democracia y busca implantarse en la región

 

La sombra del extremismo vuelve a sobrevolar Asturias. Tras la cancelación de su evento en Gijón, el grupo neonazi Núcleo Nacional ha anunciado una nueva convocatoria en Oviedo, donde pretende celebrar este domingo su homenaje al golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. La reunión, que ha sido convocada en redes sociales sin detalles concretos más allá de un punto de encuentro en el aparcamiento del Centro Comercial Los Prados, ha generado una oleada de alarma entre vecinos y autoridades.

Este episodio no es un caso aislado. Núcleo Nacional es una organización que defiende abiertamente el fin de la democracia y la instauración de un régimen autoritario, y su irrupción en la esfera pública ha encendido las alertas de expertos en radicalización. En este reportaje analizamos su origen, ideología y actividades, así como la creciente preocupación por su intento de establecerse en Asturias.

¿Qué es Núcleo Nacional? El grupo que sueña con "acabar con la democracia"

Núcleo Nacional apareció en el panorama de la extrema derecha española en los últimos años, pero hasta hace poco operaba en relativa clandestinidad. Sin embargo, en agosto de 2024, el Ministerio del Interior aprobó su inscripción como asociación legal, a pesar de que el grupo ya estaba bajo el radar de las fuerzas de seguridad debido a su discurso abiertamente antidemocrático.

En sus redes sociales y materiales de propaganda, Núcleo Nacional proclama que la democracia "se tiene que acabar ya" y que el futuro de España no pasa por las urnas, sino por la "acción directa". Su discurso, plagado de referencias racistas y xenófobas, promueve la idea de que solo una organización "sin miedo a golpear la mesa" puede recuperar el país.

En un video difundido para anunciar su frustrado acto en Gijón, un miembro encapuchado declaraba:

"Después de 47 años de democracia es hora de espabilar y pensar que, a lo mejor, esa técnica no es buena. Esto no se va a solucionar a través de la vía democrática".

Sus miembros han participado en entrenamientos paramilitares, patrullas nocturnas en barrios y zonas afectadas por catástrofes naturales con el pretexto de "proteger a los españoles de saqueos". Estas actividades han levantado sospechas sobre una posible radicalización y militarización del grupo, que sigue una estrategia de reclutamiento entre jóvenes a través de redes sociales y foros privados.

Intento de implantación en Asturias: de Gijón a Oviedo

El intento de celebrar un acto en Gijón el 23F fue la primera gran aparición pública de Núcleo Nacional en Asturias. La convocatoria tenía como sede el restaurante Marieva, que aceptó la reserva sin conocer quién estaba detrás. Sin embargo, cuando la dirección del local se enteró de la ideología del grupo, canceló inmediatamente el evento y alertó a la Policía.

No dispuestos a rendirse, los organizadores anunciaron que el acto se trasladaría a Oviedo, convocando a sus seguidores a las 11:00 del domingo en el aparcamiento del Centro Comercial Los Prados. La noticia corrió rápidamente por redes sociales, y varios ciudadanos contactaron tanto con el centro comercial como con el Ayuntamiento de Oviedo para advertir del riesgo que supone una reunión de estas características.

Fuentes municipales han confirmado que están al tanto de la convocatoria y que han trasladado la información a la Delegación del Gobierno en Asturias, aunque de momento no se han tomado medidas públicas.

La expansión de la ultraderecha radical en España: ¿una amenaza creciente?

El caso de Núcleo Nacional no es único. España ha experimentado en los últimos años un resurgimiento de grupos neonazis y ultraderechistas, muchos de ellos inspirados en movimientos europeos y estadounidenses.

Expertos en radicalización alertan de que estos grupos han sabido adaptarse a la era digital: utilizan redes sociales y plataformas como Telegram para difundir su ideología y captar nuevos miembros, especialmente jóvenes descontentos con la situación política y económica.

Núcleo Nacional no es una excepción. En los últimos meses, ha intentado fortalecer su presencia en diversas comunidades autónomas, organizando reuniones clandestinas, participando en protestas y lanzando campañas de propaganda. La celebración del 23F, fecha clave para la extrema derecha española, es parte de su estrategia de visibilización y reclutamiento.

¿Qué pueden hacer las autoridades para frenar su avance?

La legalización de Núcleo Nacional ha generado un intenso debate político. En noviembre de 2024, varios partidos plantearon preguntas al Gobierno sobre los criterios utilizados para registrar asociaciones con ideología neonazi. Algunos expertos consideran que la legislación actual tiene lagunas que permiten que grupos de extrema derecha se camuflen como asociaciones culturales o patrióticas, evitando el escrutinio legal.

En otros países europeos, como Alemania, existen leyes más estrictas contra la incitación al odio y la actividad de organizaciones neonazis. En España, aunque el Código Penal recoge delitos de odio, su aplicación a grupos organizados sigue siendo un terreno difuso.

Mientras tanto, la sociedad civil juega un papel fundamental en la identificación y denuncia de estas actividades. La cancelación del evento en Gijón es un ejemplo de cómo la presión ciudadana puede frenar la expansión de estos movimientos, pero la respuesta de las administraciones sigue siendo crucial.

¿un peligro real o un grupo marginal?

A pesar de su retórica agresiva, Núcleo Nacional sigue siendo un grupo relativamente pequeño, sin la estructura ni el apoyo masivo de otros movimientos de extrema derecha en Europa. Sin embargo, su intento de implantación en Asturias y su creciente presencia en redes sociales demuestran que la ultraderecha radical sigue buscando espacios para expandirse en España.

Su mensaje, basado en el odio y el rechazo a la democracia, es un recordatorio de que la lucha contra la radicalización no puede ser solo reactiva, sino que requiere una respuesta firme desde el Estado, la sociedad civil y los medios de comunicación.

El próximo domingo, en Oviedo, se sabrá si las autoridades están dispuestas a actuar o si, como en tantas otras ocasiones, estos grupos siguen avanzando en la sombra.

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