Trump presiona para aumentar el gasto en defensa: ¿La gran oportunidad para la Fábrica de Armas de Trubia?

Trump presiona para aumentar el gasto en defensa: ¿La gran oportunidad para la Fábrica de Armas de Trubia

La Fábrica de Armas de Trubia, testigo de siglos de historia y epicentro de la industria militar asturiana, podría estar a las puertas de una nueva era dorada. La insistencia de Donald Trump en que los aliados de la OTAN, incluida España, incrementen significativamente su inversión en defensa, abre un horizonte esperanzador para esta icónica factoría, gestionada por Santa Bárbara Sistemas, filial de la estadounidense General Dynamics.

De la Revolución Francesa al siglo XXI: Trubia, un gigante dormido que despierta

Fundada en 1794, la fábrica nació como respuesta a la Revolución Francesa, alejando la producción armamentística de la frontera vasca. Bajo el liderazgo visionario del general Francisco Elorza, Trubia no solo fabricaba armas, sino que se convirtió en un símbolo de modernización industrial, con escuela de aprendices, sanidad universal y un nivel de alfabetización inusual en la España del siglo XIX.

Hoy, esa misma fábrica que llegó a contar con 12.000 trabajadores en su apogeo, podría volver a vivir un auge. Tras ser vendida por José María Aznar a General Dynamics por apenas cinco millones de euros, ahora factura más de 315 millones anuales y aspira a más.

Trump, la OTAN y el ‘maná’ para Trubia

La presión de Trump para que los países de la OTAN aumenten su gasto en defensa hasta un mínimo del 2% de su PIB (y su insistencia en que debería llegar al 5%) supone una oportunidad sin precedentes para la Fábrica de Trubia. Con la guerra en Ucrania como telón de fondo y un escenario global cada vez más inestable, el sector de defensa español, que ya es el octavo exportador mundial, podría ver crecer su influencia y beneficios.

Trubia ya ha demostrado su capacidad con la producción del Vehículo de Combate sobre Ruedas (VCR) 8x8 Dragón para el Ejército español y el vehículo Ajax para el Ministerio de Defensa británico. Ahora, con nuevos proyectos como el Vehículo de Apoyo de Combate (VAC), la fábrica asturiana se posiciona como un socio estratégico indispensable.

¿Un nuevo renacer para Trubia?

El Ministerio de Defensa ha prorrogado la concesión de Trubia a Santa Bárbara Sistemas hasta 2031, asegurando su operatividad a medio plazo, pero los rumores sobre una posible recompra estatal a través de Indra también están sobre la mesa. La formación de un consorcio nacional, Tess Defence, junto a empresas como Escribano y Sapa, refuerza esta posibilidad, con contratos internacionales multimillonarios esperando a ser adjudicados.

Valentín Álvarez, veterano de la fábrica con 42 años de experiencia, lo tiene claro: “Si Trump fuerza a Europa a gastar más en defensa, Trubia va a ser protagonista. Aquí hay capacidad, talento y ganas”. Y aunque no todos en Asturias aplauden la industria armamentística, lo cierto es que la factoría ha vuelto a superar los 1.000 empleados y no deja de sumar contratos internacionales, como el reciente pedido de Letonia.

El futuro: armas, empleo y dilemas morales

Con el mundo al borde de nuevos conflictos y Trump agitando las aguas de la OTAN, la pregunta no es si habrá un aumento en la inversión en defensa, sino cuánto de ese “maná” llegará a Trubia. La villa cañonera asturiana, que vio nacer blindados y cañones desde hace más de 200 años, podría volver a rugir como nunca. ¿Estamos ante un nuevo capítulo dorado para Trubia? Todo apunta a que sí.

Dejar un comentario

captcha