Incomodidad socialista

El Partido Socialista -sobre todo los componentes de la Gestora interminable que preside Javier Fernández- pasaron el jueves unas horas incomodas tras ver por televisión al Secretario General de Podemos, Pablo Iglesias, anunciar que su grupo, con apoyos o sin apoyos de otras formaciones, presentará una moción de censura contra el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, por los continuos casos de corrupción que se destapan en el entorno y en el propio Partido del Gobierno, y también por las injerencias partidistas en la justicia y las fuerzas de seguridad que investigan "los marrones peperos".
 
Podemos -aún sabiendo que no va a obtener resultados positivos- acaba de dar un nuevo golpe de efecto y pone en evidencia el desastre en el que está inmerso el Partido Socialista Obrero Español que en estos momentos puntuales -debido al bochornoso derrocamiento de su último Secretario, Pedro Sánchez- es incapaz de responder con unidad y con solvencia a cualquier iniciativa política a nivel nacional. Por perder ya ha perdido hasta el título honorífico de "principal partido de la oposición".
 
Dígase lo que se diga e independientemente de la estrategia de Podemos y su jefe, Pablo Iglesias, el gobierno de Mariano Rajoy y él personalmente sí se merecen una moción de censura.
 
 La corrupción y las males artes empleadas en el día a día son la guinda del pastel. Pero hay que recordar -y parece que ya se quiere pasar página- los cuatro millones doscientos mil parados que hay en España, los miles de jóvenes emigrados -muchos de ellos con cualificación laboral o universitaria extraordinaria- que tuvieron que buscar su futuro en otros países, las desigualdades sociales cada vez más importantes, la precariedad laboral y los míseros sueldos fruto de la reforma laboral del PP, la pérdida adquisitiva de los pensionistas, los recortes en sanidad, educación y justicia.
 
Si a todo ello y más añadimos la repugnante cara de asco que pone el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, en cada una de sus apariciones, hay que concluir que sí es necesaria una moción de censura para ver si hay una renovación y entra aire limpio y fresco.
 
El caso es que algunos están muy satisfechos con que todo siga igual y otros, como el PSOE y su interminable Gestora, ni están ni se les espera. 
 



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