Greenpeace desvela el lado oscuro de Volkswagen

Greenpeace desvela el lado oscuro de Volkswagen

Una campaña de la organización ecologista anima a los ciudadanos a presionar a la compañía automovilística para que deje de boicotear la reducción de las emisiones de CO2

 

una legión de niños de siete años armados con sables de luz se enfrenta al mayor fabricante de coches de Europa en un nuevo vídeo que publica Greenpeace se puede ver en El lado oscuro de Volkswagen el lado oscuro de Volkswagen y que constituye la respuesta del grupo ecologista a uno de los anuncios virales más exitosos de la historia de Internet, que ha sido lanzado por Volkswagen

 

Para poner de relieve el largo historial de oposición de la compañía automovilística a las mejoras en eficiencia energética y en emisiones de CO2, Greenpeace ha suplantado un anuncio de la empresa y ha introducido, en la campaña original en la que aparece un mini Darth Vader (2), un grupo de jóvenes fan de la Guerra de las Galaxias que se enfrentan al Lado Oscuro de Volkswagen mientras que la Estrella de la Muerte de Volkswagen amenaza a la Tierra. El lado oscuro de Volkswagen

En el vídeo parodia alternativo de Greenpeace  han colaborado importantes nombres del mundo de la publicidad, cineastas ganadores de Oscar y de premios internacionales así como expertos en efectos especiales de Hollywood y el talento del actor y bailarín de Billy Elliot - The Musical.

La campaña de Greenpeace es una nueva forma de presionar al fabricante de coches más grande de Europa. En diez países europeos, entre ellos España, China, Reino Unido, Alemania y Francia, el grupo ecologista pone de relieve en su informe El Lado Oscuro de Volkswagen (3) que la compañía automovilística:

a. Está utilizando su influencia política para ejercer presión contra las principales leyes ambientales.

b. Ha reducido el consumo de carburante en sus coches más lentamente que otras marcas, a pesar de promocionarse como una empresa verde y de declarar que quiere ser "el fabricante de los automóviles más ecológicos del mundo." (3)

c. No ha querido introducir la tecnología Blue Motion, capaz de reducir las emisiones de CO2 de cada modelo de serie en toda su flota, a pesar de que hacerlo garantizaría una mayor eficiencia de los productos de VW y una importante reducción de los costes por combustible al que tienen que hacer frente los consumidores.

d.A pesar de su retórica verde Volkswagen ha usado su fuerza económica para boicotear dos normativas europeas vitales en materia de cambio climático. Por ejemplo, los nuevos estándares de eficiencia en los vehículos que se venden en Europa. Asimismo ha sumado esfuerzos con otras compañías en los Estados Unidos para bloquear una normativa similar.

El lanzamiento de esta campaña viene secundado por protestas de Greepeace en las sedes de la empresa automovilística en Bélgica y Reino Unido así como por acciones en vallas publicitarias de Volkswagen en Londres y París.

"Volkswagen es tan grande que podría cambiar la industria mundial del automóvil si utilizase su fuerza para dar un impulso a la producción de vehículos menos contaminantes y para favorecer el marco legal necesario para ello, en vez de boicotearlo. Necesitamos la ayuda de todos para alejar a Volkswagen del Lado Oscuro y hacer que sea la empresa responsable con el medio ambiente que sus clientes quieren que sea", ha declarado Sara Pizzinato, responsable de la campaña de Cambio Climático y Transporte de Greenpeace.

La compañía es miembro clave de la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA)  que está presionando para bloquear cualquier iniciativa de Europa para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 30% por debajo de los niveles de 1990 para el año 2020. En una carta a Greenpeace en febrero de 2011, Volkswagen afirmaba que esta legislación podría llevar a "la desindustrialización de Europa". Sin embargo, este objetivo más ambicioso del 30% cuenta con el apoyo de los gobiernos de España, Dinamarca, Reino Unido, Portugal, Suecia y Grecia, junto a casi 100 empresas internacionales del peso de Unilever, IKEA, Mango y Google, que creen que este paso haría la economía europea más fuerte y más verde

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