La moda de autor argentina comienza a exportar

La moda de autor argentina comienza a exportar

El Mercado de Industrias Culturales Argentinas cierra mañana tras haber ofrecido una agenda llena de espectáculos, rondas de negocios y charlas magistrales. Y, entre esas disertaciones que se ofrecieron, se le dio un lugar al análisis de cómo es el nicho del diseño en la Argentina y cómo incide en la economía.

Laureano Mon, uno de los profesionales que trabajan en el Observatorio de Tendencias del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), subrayó que existen unas 150 micro y pequeñas empresas que facturan 250 millones de pesos por año, produciendo 615 mil prendas.

"Emplean directamente 750 personas e indirectamente 2500. Y el 39% de las empresas logran financiarse a través de la reinversión de ganancias, por lo que logra ser sustentable", precisó Mon.

Y respecto a la proyección internacional, explicó que "el 30% de las empresas exportan, no resulta ser mucha cantidad pero es un indicador. Ahí, hay que tener en cuenta que entre las problemáticas que tienen para lograr un desarrollo hay causas endógenas y exógenas. Los desafíos son muchos".

Pero, ¿cómo se llegan a estos números? El INTI realiza desde el año pasado el Mapa de Diseño Argentino, "en el que se aprovecha la estructura que tiene el Instituto y recursos de la institución para recorrer distintos centros urbanos importantes del interior del país", apuntó Mon.

"Salimos a recorrer los rasgos simbólicos de esta diseño de indumentaria de autor y a medida que fue avanzando el trabajo, necesitamos conocer los números e incorporar lo que está vinculado con lo productivo", explicó el profesional, quien advirtió que si bien el sector avanza, aún no logra consolidar una identidad estética nacional.

"Una prenda, más allá del valor simbólico que representa, para ser una de diseño tiene que ser usada, porque si no se usa es como un bailarín que no baila. La prenda tiene que tener un usuario y ese usuario tiene que encontrar en esa prenda una satisfacción simbólica o física. Y si bien los rasgos propios existen pero no hay un reconocimiento en común, la identidad no existen. No hay identidad porque los diseñadores no se identificaban entre sí con cosas en común", afirmó.

De todas formas, más allá de la falencia en lo esencialmente estético, los logros productivos auguran un desarrollo promisorio. "Lo que se ve es que genera empleo en toda la cadena de valor, produce bienes diferenciados e innovadores, garantiza la diversidad de la trama productiva (que es fundamental para el entramado económico), permite la inclusión de nuevos factores sociales a la economía (en especial a jóvenes), e impulsa la cadena de valor de la indumentaria y textil"


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